Estas viviendas, aunque trasladables, no son comparables con los motorhomes, ya que su estructura robusta y altura —de hasta 4.50 metros— dificulta el movimiento frecuente. No obstante, su diseño optimiza cada centímetro para ofrecer confort y funcionalidad en espacios reducidos.
San Martín de los Andes, Meliquina, Villa Pehuenia y Centenario son solo algunas de las localidades donde estas casas diminutas se han popularizado. Complejos turísticos como Avataras, ubicado en Meliquina, ofrecen una experiencia única al combinar tecnología y sostenibilidad. Este emprendimiento cuenta con cuatro casas de 35 metros cuadrados cada una, diseñadas para dos huéspedes y equipadas con calefacción por losa radiante y Wi-Fi satelital.
Avataras es un proyecto cooperativo liderado por María Laura Thiell, quien explica que las casas están construidas con materiales de bajo impacto ambiental y un sistema modular de paneles ensamblados directamente en el lugar. “Estas casas no solo ofrecen comodidad, sino que también promueven la conexión con la naturaleza, respetando su entorno”, detalla Thiell.
El complejo, rodeado de huertas orgánicas y árboles frutales en un terreno de 3 hectáreas, garantiza privacidad a sus visitantes. Además, utiliza energías renovables como paneles y calentadores solares, lo que refuerza su compromiso con la sostenibilidad.
Las Tiny Houses no solo son atractivas para turistas. Nicolás Bistotto, fundador del Grupo Patagonia, destaca su versatilidad como solución habitacional. "Estas casas son ideales para quienes buscan un estilo de vida más simple y ecológico. Son viviendas completas en 30 metros cuadrados, con sistemas de eje computarizado que permiten su traslado a diferentes terrenos".
En Villa Traful, el complejo Traful Lauquen también ofrece Tiny Houses como alternativa de hospedaje. Martín Kirmayr, propietario del lugar, resalta el impacto ecológico reducido de estas viviendas: "Requieren menos materiales, consumen menos energía y se integran fácilmente al entorno natural".
Además, Kirmayr subraya el atractivo de su diseño minimalista, que promueve un estilo de vida enfocado en lo esencial. "Menos espacio significa menos mantenimiento, menos consumo y más tiempo para disfrutar de lo que realmente importa", reflexiona.
Con tarifas que van desde los 170 mil pesos por día para dos personas en Villa Traful, hasta los 199.800 pesos en Meliquina, estas casas no solo ofrecen una experiencia única, sino también un compromiso con la sostenibilidad y el bienestar.
La creciente demanda también ha impulsado el desarrollo local. Según Bistotto, la construcción de estas casas en Neuquén se ha convertido en un sector artesanal de alta calidad. "El trabajo lleva tiempo, pero el resultado son viviendas premium que compiten más por calidad que por precio", afirma.
Más allá de las vacaciones, las Tiny Houses también están redefiniendo el concepto de hogar. Para sus defensores, estas casas son un símbolo de la búsqueda de equilibrio entre sostenibilidad, minimalismo y calidad de vida.
La combinación de modernidad, confort y respeto por el medio ambiente ha convertido a las Tiny Houses en un fenómeno que no solo atrae turistas, sino que también inspira a quienes buscan una nueva forma de vivir.
El auge de las Tiny Houses en Neuquén: confort, sostenibilidad y minimalismo
Las Tiny Houses, pequeñas casas de hasta 35 metros cuadrados totalmente equipadas y diseñadas en armonía con la naturaleza, se han convertido en una tendencia en Neuquén durante los últimos dos años. Aunque originarias de Estados Unidos, donde llevan décadas en uso, su llegada a la región ha revolucionado la manera de vacacionar y vivir.
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