La empresa familiar comenzó brindando servicios de ingeniería, seguridad y medio ambiente, y rápidamente fue consolidando su perfil técnico. Con el paso de los años, decidió enfocarse en ingeniería industrial y comenzó a trabajar con grandes operadoras como YPF y Pan American Energy, integrándose de manera progresiva a la cadena de valor del sector hidrocarburífero.
Un punto de inflexión llegó en 2018, cuando los clientes empezaron a demandar no solo el diseño de piezas y estructuras, sino también su fabricación. La decisión de asumir ese desafío permitió a Ecdsur garantizar calidad, trazabilidad y tiempos de entrega, un diferencial clave frente a proveedores que tercerizaban procesos en otras provincias o en el exterior.
Durante la pandemia, la empresa logró un salto cualitativo al participar en la cabecera de bombeo del gasoducto Tratayén–Mega. Ese antecedente técnico fue determinante para que, años más tarde, pudiera calificar y cerrar contrato para intervenir en el proyecto VMOS.
En la actualidad, Ecdsur trabaja en la cabecera de bombeo de Allen, una infraestructura estratégica que permitirá transportar el crudo desde Vaca Muerta hasta Punta Colorada. La cercanía geográfica con el proyecto, a apenas 28 kilómetros, se convirtió en una ventaja competitiva frente a otros oferentes.
El desafío técnico es significativo: el trabajo involucra cañerías de gran diámetro y peso, con estrictos estándares de control, auditorías y seguimiento de calidad. A pesar de la exigencia, la empresa logró sostener los plazos y cumplir con los requerimientos del proyecto.
Actualmente, Ecdsur emplea a más de 60 personas y mantiene su base operativa en la chacra donde nació. Paralelamente, impulsa una fuerte política de formación y vinculación comunitaria.
Uno de los programas más destacados es “Soldando Comunidades”, que ya lleva 15 ediciones y está orientado a personas sin conocimientos previos en metalurgia. A través de estas jornadas, muchos participantes lograron capacitarse y, en algunos casos, incorporarse laboralmente a la empresa.
La iniciativa se caracteriza por su diversidad: participan amas de casa, trabajadores de distintos rubros, jóvenes y personas sin experiencia previa. De allí surgió también la primera cuadrilla de mujeres técnicas en aislación y tracing del país, uno de los hitos más valorados por la firma.
Ecdsur mantiene además convenios de pasantías con instituciones educativas, como el CET 22 de Cipolletti, y colabora con organismos como el INTI y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue, fortaleciendo el vínculo entre educación técnica e industria.
En los últimos años, la empresa participó en programas de mejora competitiva junto a expertos internacionales, incorporando metodologías de gestión y eficiencia que fortalecieron su estructura productiva.
Con la mirada puesta en el futuro, Ecdsur avanza en el diseño de una nueva planta industrial que le permita ampliar su capacidad operativa, cumplir con estándares ambientales más exigentes y acompañar los grandes proyectos que se proyectan en Vaca Muerta.
“Nuestra empresa creció paso a paso, con esfuerzo, colaboración y trabajo sostenido. Ese es el camino que elegimos y el que vamos a seguir”, resume su gerente, al sintetizar una historia que comenzó en un galpón rural y hoy se proyecta al mundo energético.
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