Inmobiliarias ponen foco en Vaca Muerta, atraídas por rentas que duplican a Buenos Aires

El desarrollo energético de Vaca Muerta impulsa un boom inmobiliario en Añelo, con retornos que promedian el 10% anual y atraen a inversores de todo el país, duplicando los niveles de rentabilidad de Buenos Aires.

El crecimiento de Vaca Muerta dejó de impactar exclusivamente en el sector energético y comenzó a consolidarse como uno de los principales motores del mercado inmobiliario en la Patagonia.

El fenómeno se explica por el fuerte aumento de la actividad en Añelo, que en poco más de una década pasó de ser una localidad de 2.500 habitantes a convertirse en una base operativa clave para la industria del petróleo y el gas.

Actualmente, la ciudad cuenta con unos 8.500 residentes permanentes, aunque cada semana recibe a más de 10.000 trabajadores vinculados a la actividad, lo que genera una presión constante sobre la demanda habitacional.

Este flujo sostenido impulsó un mercado enfocado casi exclusivamente en alquileres temporarios, destinados a operarios, técnicos y personal jerárquico que cumplen turnos intensivos en la zona.

En este contexto, más del 90% de los compradores son inversores que buscan rentas en dólares, con escaso interés en el uso personal de las propiedades.

El atractivo principal radica en los niveles de rentabilidad. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires los retornos se ubican en torno al 4% o 5% anual, en Añelo alcanzan promedios del 9% al 10%, con picos históricos que llegaron al 18% o 20%.

El mercado, además, evolucionó hacia un modelo más profesionalizado, con desarrollos segmentados según el perfil del inquilino y administraciones centralizadas que ofrecen soluciones corporativas a las empresas.

Las unidades más demandadas van desde departamentos funcionales para uno o dos ocupantes hasta opciones de mayor categoría, con servicios similares a los de un hotel, orientadas a perfiles ejecutivos.

El ticket de ingreso, sin embargo, presenta barreras. Un departamento pequeño ronda los 85.000 dólares, mientras que unidades más amplias pueden alcanzar valores de entre 120.000 y 130.000 dólares.

A esto se suma un costo de construcción superior al de otras plazas, debido a la logística, la distancia y las limitaciones de infraestructura en la región.

El impacto del boom también se extiende a Neuquén capital, donde el valor del metro cuadrado oscila entre 3.000 y 5.500 dólares en las zonas más demandadas.

En paralelo, grandes redes inmobiliarias comenzaron a expandirse en la región. RE/MAX Argentina ya desembarcó en Añelo y proyecta seguir ampliando su presencia en el sur del país.

Desde el sector destacan que el desarrollo inmobiliario acompaña el crecimiento energético y se beneficia del “efecto derrame” de Vaca Muerta sobre otras industrias.

A futuro, las proyecciones indican que Añelo podría evolucionar hacia una ciudad con población más estable, en línea con otros polos energéticos como Comodoro Rivadavia.

Sin embargo, el crecimiento acelerado también expone desafíos, especialmente en materia de infraestructura básica, donde la capacidad eléctrica y los servicios urbanos aún no logran acompañar el ritmo de expansión.

Frente a estas limitaciones, algunos desarrolladores comenzaron a incorporar soluciones propias, como sistemas de energía solar, para garantizar la operatividad de los proyectos.

En este escenario, el mercado inmobiliario de Vaca Muerta se consolida como uno de los más dinámicos del país, apalancado en la demanda energética y con perspectivas de crecimiento sostenido en los próximos años.

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