Figueroa explicó que en 2024 se enfrentaron importantes compromisos financieros, incluyendo la cancelación de 300 millones de dólares de deuda pública, mientras que para 2025 se proyecta un pago aún mayor, de 400 millones de dólares. Esta situación, dijo, exige una administración eficiente de los recursos económicos, especialmente ante la creciente demanda de infraestructura básica en la provincia.
“¿De qué nos va a servir tener los recursos en un fondo anticíclico si nos faltan 4 mil millones de dólares de infraestructura?”, cuestionó el mandatario. Enumeró necesidades urgentes como la construcción de 40 salas de atención a la salud, 40 comisarías, varias escuelas y kilómetros de rutas esenciales para el desarrollo.
El gobernador criticó el despilfarro en gastos corrientes y defendió una reorientación del presupuesto hacia inversiones con impacto a largo plazo. “Lo que no podemos hacer es malgastar el futuro en gastos innecesarios como camionetas alquiladas o el pago de personal improductivo. Es hora de priorizar el futuro de nuestra provincia”, afirmó.
Figueroa enfatizó la relevancia de potenciar sectores estratégicos como el campo y el turismo mediante obras de riego e infraestructura que impulsen su desarrollo. Según el mandatario, estas inversiones no solo tendrán beneficios económicos, sino que también fortalecerán la calidad de vida de las comunidades locales.
Otro punto destacado fue el manejo del fondo anticíclico, una herramienta diseñada para amortiguar las fluctuaciones económicas. Figueroa señaló que, en años recientes, mantener el fondo implicaba pagar tasas más altas que los rendimientos obtenidos, lo que resultaba contraproducente. Comparó esta situación con una familia que ahorra mientras lucha por cubrir sus deudas mensuales.
Con esta lógica, anunció que el superávit proyectado para este año, de 1.000 millones de dólares, será destinado íntegramente a obras públicas. “Es imprescindible que estos recursos se traduzcan en mejoras tangibles para la población”, afirmó.
El discurso también incluyó una reflexión sobre el impacto a largo plazo de estas decisiones. Según Figueroa, invertir en infraestructura ahora es la clave para garantizar el desarrollo económico y social de las próximas generaciones, al tiempo que se resuelven las carencias actuales.
El gobernador reiteró la importancia de actuar con visión estratégica para consolidar a Neuquén como un polo de desarrollo regional. Esto implica no solo atender las necesidades inmediatas, sino también proyectar un futuro en el que la provincia sea más competitiva y atractiva para las inversiones.
Además de las obras prioritarias en salud, educación y seguridad, Figueroa subrayó la necesidad de avanzar en infraestructura vial, clave para conectar a las comunidades y facilitar el comercio. Estas mejoras, argumentó, no solo beneficiarán a los habitantes, sino que también potenciarán el turismo y la productividad agropecuaria.
Figueroa reconoció que la coyuntura económica plantea desafíos significativos, pero destacó que una gestión eficiente puede marcar la diferencia. “Invertir bien los recursos es nuestra responsabilidad como gobierno. Esto no solo impactará en el presente, sino que definirá el futuro de la provincia”, concluyó.
En este contexto, el gobernador llamó a todos los sectores de la sociedad a apoyar este enfoque de desarrollo integral, que combina responsabilidad fiscal con inversión estratégica. Según su visión, este es el camino para construir un Neuquén más sólido y con oportunidades para todos.
Figueroa enfatiza la importancia de invertir estratégicamente en infraestructura
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, subrayó la necesidad de priorizar inversiones en infraestructura para garantizar el desarrollo sostenible de la provincia. Durante su discurso en la Expo Rural y Expo Caballos de Junín de los Andes, destacó que el enfoque en obras públicas será clave para abordar las necesidades estructurales y optimizar el uso de los recursos disponibles.
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