La iniciativa nació a partir de una inquietud personal. Con más de cinco años de experiencia en el rubro gráfico, Martinenghi fue testigo del volumen de residuos que genera la actividad. Vinilos, plásticos, restos de pintura y materiales descartables comenzaron a convertirse en una preocupación que lo llevó a replantear su forma de trabajar.
“Mi idea es brindar un servicio ecológico de una gráfica sustentable”, explica el emprendedor, quien se define todavía como “un neuquino chiquito”, pero con una visión clara sobre el impacto ambiental de los procesos productivos tradicionales.
El germen de Punto Verde Gráfico fue artesanal. Sin grandes máquinas ni infraestructura industrial, Francisco comenzó a modificar una impresora 3D y a experimentar con materiales descartados. Lonas, gigantografías, retazos de vinilos y botellas plásticas pasaron a ser materia prima para nuevos usos.
Uno de los ejes centrales del proyecto es la transformación de botellas plásticas en filamento para impresión 3D, a través de un proceso manual de corte y extrusión. De una botella de gaseosa de 2,25 litros se obtienen más de 11 metros de filamento, suficientes para entre seis y siete horas de impresión.
Un aspecto distintivo del proceso es que el filamento conserva el color original del envase, sin necesidad de tinturas ni aditivos. Tapitas, bolsas y restos gráficos también se reutilizan para fabricar telas y placas plásticas, logrando un aprovechamiento integral de los residuos.
Además del plástico, el emprendimiento avanza en la reutilización de baterías de computadoras y desechos electrónicos, que se combinan con materiales reciclados para desarrollar nuevos productos y prototipos con menor impacto ambiental.
La propuesta busca demostrar que el reciclaje puede ir más allá de lo simbólico y convertirse en una solución productiva concreta, capaz de generar valor agregado, reducir residuos y abrir nuevas oportunidades de desarrollo local.
Recientemente, Punto Verde Gráfico accedió al financiamiento del programa Impacta Neuquén, lo que permitirá incorporar maquinaria, ampliar la escala productiva y fortalecer la comunicación del proyecto como marca sustentable.
Entre las inversiones previstas se encuentran una trituradora industrial, una extrusora de mayor capacidad y una cortadora láser, herramientas clave para pasar de procesos artesanales a una producción más eficiente.
“El espacio y el trabajo son hoy lo más necesario. Si pudiera crecer, también podría sumar más gente y generar empleo verde”, señala Martinenghi, quien destaca además el valor de la capacitación recibida a través de Empretec y el contacto con otros emprendedores.
El objetivo a mediano plazo es claro: escalar la producción sin perder el eje ambiental y social. “Es el mismo plástico que se reinventa y no genera plástico nuevo”, resume.
Desde Neuquén, Punto Verde Gráfico propone una mirada distinta sobre los residuos: no como descarte, sino como materia prima para construir futuro, combinando diseño, tecnología y compromiso con el ambiente.
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