A lo largo de 14 kilómetros de costa habilitada, el Limay recorre la ciudad desde el balneario Valentina Brun de Duclot, en el límite con Plottier, hasta su encuentro con el río Neuquén. Este corredor ribereño se ha transformado en un espacio integral de esparcimiento que invita a disfrutar del verano al aire libre.
Uno de los pilares de la propuesta es la seguridad. Más de 160 guardavidas se distribuyen a lo largo de la ribera para garantizar el cuidado de quienes eligen refrescarse en el río. A esto se suma la presencia permanente de personal de Protección Civil y servicios de emergencia médica.
El entorno natural se complementa con infraestructura urbana pensada para todas las edades. Senderos delimitados de baja dificultad, bicisendas, iluminación y mobiliario permiten recorrer la costa de manera cómoda y accesible, promoviendo actividades recreativas y deportivas durante todo el día.
Los espacios parquizados, los miradores y las estaciones saludables se integran al paisaje, ofreciendo lugares de descanso y contemplación. Juegos infantiles, bancos y zonas de sombra completan una propuesta ideal para familias, grupos de amigos y personas mayores.
Entre los balnearios más destacados se encuentra Valentina Brun de Duclot, inaugurado en 2014, con más de 800 metros de costa habilitada y servicios completos. Su ubicación estratégica lo convierte en una de las puertas de entrada al circuito ribereño.
Más hacia el este se sitúa el balneario Sandra Canale, uno de los más concurridos de la ciudad y reconocido por su perfil familiar. Este espacio rinde homenaje a la primera mujer guardavidas de Neuquén y es elegido por vecinos de distintos barrios.
El balneario Gustavo Fahler, ubicado sobre calle Democracia, se suma a la oferta con amplios sectores de playa y servicios. Históricamente conocido como Balneario Río Grande, hoy recuerda al creador de la primera escuela de guardavidas de la ciudad.
El recorrido se completa con el balneario municipal Albino Cotro, el más antiguo de Neuquén, fundado en 1961. Ubicado en la zona este, cuenta con locales comerciales cercanos y una fuerte impronta barrial que lo mantiene como un punto de encuentro tradicional.
Todos los balnearios disponen de baños habilitados con limpieza permanente, parrillas, mesas y sectores recreativos. Además, se refuerza la seguridad con motos de agua, botes semirrígidos, desfibriladores y patrullas preventivas que recorren la costa.
El acceso al río también está garantizado mediante el transporte público. Varias líneas de colectivos conectan distintos puntos de la ciudad con los balnearios, facilitando la llegada sin necesidad de vehículo propio.
A partir de enero, las frecuencias hacia la zona del río se incrementan, con unidades identificadas especialmente para el traslado a los balnearios, lo que mejora la experiencia de quienes eligen disfrutar del Limay.
Con esta propuesta integral, Neuquén reafirma al río Limay como un verdadero oasis urbano, un espacio que combina naturaleza, recreación y accesibilidad, y que se consolida como uno de los principales atractivos del verano en la capital patagónica.
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