La vitivinicultura patagónica continúa consolidando su presencia en los mercados internacionales, aunque con una dinámica cada vez más marcada por la diferenciación y el valor agregado. Los datos de exportación muestran que durante 2025 la región exportó menos cajas de vino que en 2024, pero logró mantener niveles similares de facturación gracias al posicionamiento de sus etiquetas premium.
Durante 2024, las bodegas de la Patagonia exportaron 196.679 cajas por un valor FOB de 11,6 millones de dólares, con un precio promedio de 59 dólares por caja. En 2025, el volumen exportado descendió a 189.473 cajas y el valor FOB acumulado alcanzó los 11 millones de dólares, con un precio promedio de 58,16 dólares por caja.
Detrás de esos números aparece una realidad cada vez más evidente: el sector opera a dos velocidades. Por un lado, grandes bodegas orientadas al volumen y, por otro, establecimientos boutique que exportan menos cantidad pero generan una elevada facturación gracias al prestigio internacional de sus vinos.
La Inversora S.A.C.I.I.C.A. y F. se mantuvo como la principal exportadora de la Patagonia. En 2025 despachó 77.657 cajas por un valor FOB superior a los 3 millones de dólares. Aunque registró una caída respecto al año anterior, continúa liderando ampliamente el mercado regional.
En segundo lugar se ubicó María y Adelina S.A., con más de 34.000 cajas exportadas y ventas por 1,56 millones de dólares. Ambas empresas representan el perfil de bodegas orientadas a grandes volúmenes y precios promedio inferiores a los 50 dólares por caja.
Una de las principales novedades del ranking fue el crecimiento de la histórica bodega rionegrina Humberto Canale. La firma incrementó sus exportaciones de 16.810 a 21.263 cajas y elevó su facturación hasta superar los 957.000 dólares, convirtiéndose en una de las pocas empresas que logró crecer en volumen durante el último año.
En el segmento premium sobresalen nombres que ya son referencia internacional. Monplaisir volvió a posicionarse como la bodega con el mayor valor por caja exportada. Durante 2025 vendió apenas 2.340 cajas, pero generó más de 907.000 dólares gracias a un precio promedio cercano a los 388 dólares por caja.
También se destacó Bodega Chacra, ubicada en Río Negro, que exportó 8.381 cajas por un valor FOB superior a los 1,7 millones de dólares. Con precios promedio superiores a los 210 dólares por caja, se consolidó como la segunda exportadora patagónica en términos de facturación.
Otra de las etiquetas emblemáticas del segmento premium es Bodega Noemía de Patagonia, que mantuvo valores de exportación cercanos a los 140 dólares por caja, reafirmando el posicionamiento de los vinos de alta gama producidos en el Alto Valle.
El informe también refleja movimientos dentro del sector. Empresas como Cencosud, Gennari, Invermen y MR & MR ingresaron al ranking exportador durante 2025, mientras que otras firmas registraron cambios significativos en sus precios y volúmenes comercializados.
Uno de los casos más destacados fue el de Grupo Avinea, que mantuvo niveles similares de exportación pero sufrió una fuerte reducción en su precio promedio internacional, pasando de más de 184 dólares por caja en 2024 a poco más de 131 dólares en 2025.
Los datos confirman una tendencia que viene consolidándose en los últimos años: la Patagonia apuesta cada vez más a la calidad y a la diferenciación. Mientras las bodegas de mayor escala sostienen el volumen exportador, las etiquetas premium continúan ganando reconocimiento en mercados internacionales exigentes y aportan una porción creciente de las divisas que genera el sector.
Pese a la caída del 3,7% en las cantidades exportadas, la estabilidad del valor FOB total demuestra que los vinos patagónicos mantienen una posición competitiva en el exterior. La estrategia de agregar valor, fortalecer la identidad regional y posicionar etiquetas de alta gama aparece hoy como uno de los principales motores de crecimiento para la vitivinicultura de Río Negro y Neuquén.