Hidrocarburos: la estatal YPF invertirá U$S 1.100 millones en Vaca Muerta (desarrollo de 20 pozos pilotos)

Le permitirán a la petrolera incrementar la producción de recursos no convencionales e impulsar la participación de proveedores locales a través del nuevo “Prodepo”.

En la actualidad la empresa cuenta con 15 pozos pilotos en distintos niveles en desarrollo, de los cuales 3 son operados por socios como Shell, Petronas, Schlumberger y recientemente Statoil, de capitales noruegos.

Concretamente estas operaciones son con Shell en Bajada de Añelo, junto a Petronas en La Amarga Chica, y con Schlumberger en Bandurria, ahora se sumará Statoil con quien YPF suscribió un Joint Venture (JV) que implicará inversiones por 300 millones de dólares en el área Bajada del Toro.

A estos se sumarán al menos otros cinco (entre ellos Cerro Las Minas, Salinas del Huitrin, Cerro Arena y Las Tacanas) en lo que resta del año, según lo revelado por el presidente de la compañía, Miguel Gutiérrez, en un encuentro realizado en la sede central que la petrolera posee en el barrio porteño de Puerto Madero.

"La compañía tiene una continuidad muy buena, estamos desarrollando nuestros recursos de Vaca Muerta con más de 20 pilotos que vamos a hacer este año, 9 de ellos operados por otras compañías y otros 11 operados por YPF", afirmó Gutiérrez, tras cerrar junto al ministro de Producción, Francisco Cabrera, el lanzamiento del Programa de Desarrollo de Proveedores (Prodepo).

De esta manera, se estimaba en la compañía que entre 7 y 8 de esos pilotos podrían estar en condiciones de entrar en los beneficios del “Plan de Estímulo de la Producción de Gas” que el Gobierno nacional implementó a partir del 1 de enero para reemplazar el Plan Gas I y II, y que proyecta precios mínimos desde 7,5 dólares por millón de BTU para 2018 hasta los u$s 6 en 2021.

El Gobierno destraba el proyecto de las represas de Santa Cruz y busca reactivar las obras

El Gobierno nacional avanzó en la resolución de controversias contractuales que se arrastraban desde hace años y que habían paralizado el desarrollo de las represas hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz. La decisión fue tomada durante una reunión de directorio de Energía Argentina S.A. (Enarsa), donde se acordó encauzar los conflictos con las empresas contratistas para permitir la reanudación del proyecto.