Según explicó el gerente de la cooperativa, Mauricio Gareis, en los últimos cuatro años el 70% de la facturación de la planta corresponde a envíos realizados a la región patagónica, principalmente a los yacimientos de Vaca Muerta, aunque también con despachos regulares hacia Santa Cruz y Río Negro.
El restante 30% de la producción se distribuye mayoritariamente dentro de La Pampa. De ese total, cerca del 26 o 27% se destina a cooperativas eléctricas locales y municipios, mientras que alrededor del 3% se reparte en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires.
Las columnas fabricadas por Cosypro se utilizan principalmente en el tendido de líneas eléctricas para oficinas, viviendas e infraestructura general, además de abastecer las necesidades energéticas de maquinarias y equipamientos vinculados a la actividad hidrocarburífera.
El sostenido avance de la explotación no convencional en la cuenca neuquina transformó a Vaca Muerta en uno de los principales motores de la economía nacional, generando una demanda constante de insumos industriales y servicios asociados a la infraestructura energética.
En ese contexto, la cooperativa con sede en Quemú Quemú logró ampliar su alcance comercial y posicionar gran parte de su producción fuera de la provincia, en un proceso que sus directivos comparan con una “exportación” de valor agregado desde el norte pampeano hacia el corazón del desarrollo energético del país.
El caso de Cosypro refleja cómo el crecimiento de Vaca Muerta no solo impacta en Neuquén, sino que también tracciona actividad industrial, empleo y facturación en otras provincias, integrando a cooperativas y pymes a la cadena de valor del sector energético argentino.