Senillosa continúa afianzándose como uno de los destinos del enoturismo neuquino gracias al crecimiento de sus bodegas artesanales, que ofrecen recorridos por viñedos, degustaciones, propuestas gastronómicas y actividades culturales para residentes y visitantes.
Las bodegas Puerta Oeste, Impasse y Fincas del Limay, habilitadas como prestadores turísticos, encabezan una oferta que busca poner en valor la identidad vitivinícola de la localidad y fortalecer el desarrollo económico a través del turismo.
Cada establecimiento combina visitas guiadas, degustaciones y experiencias vinculadas con la producción de vino, permitiendo a los visitantes conocer el proceso de elaboración directamente en los viñedos y bodegas.
Más de dos décadas de desarrollo vitivinícola
El crecimiento del sector es resultado de políticas de desarrollo productivo que promovieron la implantación de viñedos en la provincia hace más de veinte años.
Actualmente, Senillosa cuenta con cinco elaboradores de vino y productores de uva para vinificar, quienes reciben asistencia técnica, capacitación y acompañamiento para la producción artesanal.
Bodegas que combinan vino, cultura y turismo
Una de las referentes de esta actividad es Puerta Oeste, emprendimiento creado hace más de una década por Viviana Goldstein y Julio Penrós.
La bodega produce entre 4.000 y 5.000 botellas anuales utilizando uvas propias de variedades como Malbec, Cabernet Franc, Torrontés Riojano, Chardonnay y, principalmente, Pinot Noir.
Además de la elaboración de vinos, el establecimiento organiza encuentros culturales con música, folclore y propuestas artísticas que complementan la experiencia enoturística.
Por su parte, Impasse desarrolla una propuesta basada en visitas guiadas, catas y maridajes que permiten conocer el proceso de producción y degustar los vinos en el lugar donde nacen.
La bodega recibe visitantes los sábados mediante reserva previa y comercializa sus productos principalmente en Buenos Aires y en vinotecas del Alto Valle.
Un motor para la economía local
El desarrollo del enoturismo se consolida como una herramienta para diversificar la economía de Senillosa, generar empleo y fortalecer el posicionamiento de la localidad dentro de los circuitos turísticos de la Patagonia.
La combinación de producción vitivinícola, gastronomía regional, cultura y naturaleza permite ofrecer experiencias que atraen cada vez a más visitantes y contribuyen a difundir los vinos neuquinos dentro y fuera de la provincia.
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