En el marco de la Vendimia Neuquina 2026, el enólogo Nicolás Navío analizó el presente y las perspectivas de la vitivinicultura patagónica, destacando el crecimiento que ha tenido la región en los últimos años y los desafíos que enfrenta para consolidar su posicionamiento en el escenario internacional.
Con más de veinte años de experiencia en la región, Navío subrayó el valor que tiene la vendimia dentro del calendario productivo del sector vitivinícola, ya que representa el momento en el que se materializa el trabajo realizado durante todo el ciclo anual del viñedo.
Para el especialista, este período simboliza la culminación del esfuerzo de productores, enólogos y trabajadores del sector que participan en cada etapa de la elaboración del vino.
“La vendimia es todo el trabajo que uno realiza durante el año y que culmina en febrero o marzo”, expresó Navío, al describir la importancia que tiene este momento para quienes forman parte de la industria.
El enólogo, que desarrolla su actividad profesional en Bodega Patritti y también en Bodega Familia Aicardi, explicó que la vitivinicultura patagónica ha experimentado una evolución significativa en las últimas décadas.
Según indicó, ese crecimiento se ha reflejado especialmente en la calidad de los vinos producidos en la región y en los reconocimientos obtenidos en distintos certámenes internacionales.
“La producción de vino ha venido creciendo no solamente en cantidad sino también en calidad. En los últimos cinco u ocho años hemos obtenido grandes premios, y eso habla muy bien del lugar”, afirmó.
Para Navío, uno de los factores que contribuyen a este posicionamiento es la fuerza que posee la marca Patagonia dentro del mercado global del vino.
En su opinión, la identidad territorial se ha convertido en un elemento diferencial que permite que los vinos patagónicos se destaquen frente a otras regiones vitivinícolas.
“Es una marca muy fuerte a nivel mundial y muchas veces no dimensionamos lo que significa”, señaló el enólogo al referirse al valor que tiene el nombre Patagonia en el ámbito internacional.
No obstante, el especialista advirtió que la industria enfrenta nuevos desafíos vinculados a los cambios que se registran en los hábitos de consumo a nivel global.
Entre esas transformaciones mencionó el creciente interés por vinos con menor graduación alcohólica y el desarrollo de vinos sin alcohol, una categoría que comienza a expandirse en distintos mercados.
De acuerdo con Navío, estas tendencias ya están siendo analizadas por productores y bodegas de la región patagónica.
“Es algo que se está hablando mucho a nivel mundial y nosotros también lo estamos investigando. Es probable que en un par de años podamos tener vinos sin alcohol producidos en la Patagonia”, adelantó.
A pesar de estos cambios en el mercado, el enólogo se mostró optimista respecto al futuro de la vitivinicultura neuquina y patagónica.
Según explicó, la combinación entre calidad del producto, condiciones naturales del territorio y experiencia de los productores permite proyectar un crecimiento sostenido del sector.
“El consumidor de vino siempre va a estar. Lo importante es acompañar con propuestas gastronómicas y mantener la identidad patagónica en nuestros vinos”, sostuvo.
En ese sentido, señaló que uno de los principales desafíos para los próximos años será profundizar la articulación entre la producción vitivinícola, la gastronomía regional y el turismo.
Para Navío, la integración de estos sectores permitirá generar experiencias más completas para visitantes y consumidores, fortaleciendo la promoción del vino patagónico.
“La clave es integrar nuevas tecnologías con el trabajo de las bodegas y la gastronomía local, para que todo funcione como un conjunto y podamos comunicar y vender mejor lo que hacemos”, concluyó.
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