Canelo continúa expandiéndose en Neuquén capital y abrió una nueva sucursal en Bahía Blanca 291, donde ofrece su tradicional propuesta de panadería, pastelería y cafetería.
El nuevo local funciona de lunes a viernes de 7 a 20, mientras que los sábados, domingos y feriados abre sus puertas de 8 a 19. La apertura representa un nuevo capítulo para una marca que fue creciendo de manera sostenida en la ciudad.
Detrás de Canelo se encuentran Carlos Gelves y Viviana Rosales, quienes construyeron el emprendimiento después de atravesar diferentes experiencias dentro del rubro gastronómico y panadero.
La historia familiar de Carlos estuvo vinculada desde temprano con la panadería y la pastelería. Su padre desarrolló el oficio en Las Grutas y, aunque inicialmente decidió estudiar marketing buscando otro camino profesional, con los años terminó incorporándose a la actividad y aplicando los conocimientos adquiridos al negocio.
Junto a Viviana emprendieron posteriormente en Cipolletti con Le Croix, una panadería que funcionó entre 2007 y 2012. La experiencia terminó con dificultades económicas y el cierre del proyecto, obligándolos a comenzar nuevamente.
La oportunidad apareció en Neuquén, donde pudieron adquirir un fondo de comercio y alquilar un pequeño local sobre avenida San Martín, en el oeste de la capital. Allí comenzaron prácticamente desde cero, ocupándose personalmente de la elaboración y la atención.
Durante los primeros años, incluso, el negocio no tenía un nombre comercial definido. La estrategia fue concentrarse en ofrecer productos frescos y apostar al crecimiento mediante la recomendación de los propios clientes.
Con el paso del tiempo, el emprendimiento comenzó a consolidarse. En 2015 llegó una nueva etapa de inversiones en equipamiento, heladeras y maquinaria que permitió incrementar la capacidad productiva.
Fue entonces cuando nació formalmente la identidad de Canelo, nombre elegido por sus propietarios en referencia al árbol considerado sagrado dentro de la cultura mapuche.
El crecimiento de la demanda llevó posteriormente a incorporar personal para las áreas de pastelería, panadería, elaboración de sándwiches y atención al público, mientras la producción comenzó a requerir instalaciones cada vez más grandes.
Ese proceso derivó años después en la apertura de un espacio de mayores dimensiones sobre avenida San Martín al 4300, donde la propuesta evolucionó hacia un concepto que combinó panadería, pastelería, confitería y gastronomía.
Canelo también tuvo durante un período una sucursal en Leloir 435, aunque sus propietarios decidieron concentrar sus esfuerzos en el proyecto del oeste neuquino. En aquel momento, Carlos ya anticipaba que eventualmente podría llegar una nueva etapa de expansión con otro local.
Ahora ese crecimiento vuelve a materializarse con la llegada de la marca a Bahía Blanca 291, acercando su propuesta a otro sector de Neuquén capital.
En el nuevo espacio, los clientes pueden encontrar panificados, piezas de pastelería, cafetería y diferentes elaboraciones características de Canelo, manteniendo la identidad que acompañó el desarrollo de la firma.
La apertura también refleja la evolución de un emprendimiento familiar que atravesó cierres, dificultades económicas y diferentes etapas de transformación antes de consolidarse dentro del mercado gastronómico neuquino.
Con la nueva sucursal, Canelo profundiza su presencia en Neuquén y concreta uno de los objetivos que sus fundadores habían planteado años atrás: continuar creciendo más allá de su tradicional espacio del oeste de la ciudad.
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