En la cuenca del Curi Leuvú, en el paraje El Alamito, una experiencia productiva demuestra cómo el agregado de valor en origen puede redefinir la matriz económica de una región históricamente ligada a la producción primaria.
La zona, tradicionalmente vinculada a la ganadería caprina y ovina, cuenta con una fuerte presencia de crianceros que sostienen prácticas de trashumancia, con un creciente potencial para desarrollar productos de nicho como carne caprina, fibra y alimentos regionales.
En este contexto, la empresa estatal Cordecc Sapem impulsa un modelo que busca transformar materias primas locales en productos elaborados con identidad territorial, generando mayores ingresos para los productores.
“Se trata de una planta de faena y elaboración que procesa principalmente chivo y ajo para convertirlos en alimentos elaborados. El objetivo es ampliar mercados y mejorar la rentabilidad de los crianceros”, explicó su presidente, Martín González.
Si bien el chivito con denominación de origen es uno de los emblemas regionales, en los últimos años comenzaron a ganar protagonismo productos con mayor nivel de elaboración, como los escabeches.
Uno de los desarrollos más destacados es el chivo en escabeche, elaborado con animales provenientes del norte neuquino. La materia prima se procesa bajo estrictas condiciones sanitarias y se combina con aceite, vinagre y especias, logrando un producto diferenciado.
Este proceso permite revalorizar la denominada “chiva de refugo”, una categoría históricamente relegada en términos comerciales, que ahora encuentra una nueva salida productiva, generando ingresos adicionales para los crianceros.
La estrategia se complementa con otros productos como el ajo en escabeche, elaborado con materia prima de distintas localidades cordilleranas, lo que amplía la oferta gastronómica con sello regional.
La planta, con más de una década de funcionamiento, evolucionó desde una sala comunitaria para pequeños productores hasta convertirse en un espacio que cumple con exigencias bromatológicas provinciales, con el objetivo de avanzar hacia la habilitación de tránsito federal a través del Senasa.
Detrás de esta iniciativa hay un enfoque de desarrollo integral. Cordecc trabaja desde hace más de 30 años junto a productores locales, brindando asistencia técnica y promoviendo la diversificación productiva en la región.
Actualmente, el establecimiento emplea a 15 trabajadores del propio paraje, fortaleciendo el arraigo y dinamizando la economía local a través de la generación de empleo.
Bajo la marca “La cuenca, el sabor de mi tierra”, los productos buscan posicionarse en el mercado como una síntesis entre tradición, calidad e identidad neuquina.
A futuro, el desafío será ampliar la cartera de productos y avanzar en nuevas etapas de industrialización, consolidando un modelo que permita cerrar el ciclo productivo desde el campo hasta la góndola.
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