El vino neuquino avanza en su posicionamiento como producto identitario y estratégico, con una creciente articulación entre el Estado y el sector privado para consolidar a la provincia como referente del enoturismo en la Patagonia.
Durante un encuentro con bodegueros, el gobernador Rolando Figueroa destacó el impacto de la Vendimia Neuquina 2026 y subrayó que “tenemos una cepa emblema como el pinot noir, que posiciona a los vinos neuquinos entre los mejores del mundo”.
La edición de este año marcó un punto de inflexión al integrar de manera formal el vino dentro de la agenda turística provincial, combinando producción, cultura y experiencias para visitantes.
La ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Estévez, remarcó que la estrategia apunta a incorporar el vino como parte central de la marca Neuquén, junto con la gastronomía y otros atractivos regionales.
“Neuquén es gastronomía, y también es vinos. Aportamos casi el dos por ciento de la producción nacional, pero con una calidad destacada”, señaló.
Uno de los principales avances fue la planificación estratégica del evento, que permitió ordenar una agenda provincial con actividades en distintas regiones y mayor visibilidad para bodegas consolidadas y nuevos emprendimientos.
El trabajo conjunto entre el sector público, bodegas y prestadores turísticos permitió fortalecer la experiencia en torno al vino y ampliar su alcance como producto turístico.
Desde el sector privado, Gonzalo Estigarribia, de Fincas del Limay, destacó el potencial de posicionamiento internacional tras la participación en eventos en Uruguay, donde el vino neuquino ya cuenta con reconocimiento.
En la misma línea, Ana Viola, de Bodega Malma, remarcó la importancia de darle visibilidad al vino en un contexto donde la actividad hidrocarburífera domina la agenda económica provincial.
“Tenemos un producto de alta calidad que vale la pena mostrar al mundo”, sostuvo, y planteó la necesidad de priorizar el consumo de vino local en toda la región.
La Vendimia Neuquina reunió a bodegas de distintas localidades, reflejando la diversidad productiva y territorial de la provincia, desde Chos Malal hasta San Patricio del Chañar y Junín de los Andes.
Este crecimiento se inscribe en una estrategia más amplia que busca diversificar la matriz económica, integrando turismo, producción y cultura en un mismo esquema de desarrollo.
El desafío hacia adelante será consolidar este proceso, ampliar la participación de actores y fortalecer la experiencia enoturística como motor de desarrollo regional.
Con estos avances, Neuquén comienza a construir una identidad vitivinícola propia, con proyección nacional e internacional, que complementa su perfil energético y potencia su oferta turística.
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