De Ashanti a Fiumi: la historia de la familia que dejó huella en la gastronomía de Plottier

Adelia y su hija Laura construyeron algunos de los espacios gastronómicos más emblemáticos de Plottier. Con proyectos como Ashanti, Lotito’s y Fiumi, transformaron la cocina en un lugar de encuentro.

Hay historias que terminan formando parte de la identidad de una ciudad. En Plottier, la de Adelia y su hija Laura quedó ligada para siempre a la gastronomía, a los encuentros familiares y a una manera de entender la hospitalidad que convirtió a sus locales en verdaderos puntos de referencia para generaciones enteras.

Todo comenzó hace décadas, cuando Adelia llegó desde Buenos Aires junto a su esposo por cuestiones laborales. Nacida en Paraguay, encontró en el paisaje del Alto Valle una conexión inmediata con sus raíces: el verde, el río y la tranquilidad le recordaban a su tierra natal.

En aquel Plottier de calles de ripio y chacras abiertas, Adelia detectó una necesidad que todavía no tenía respuesta: faltaban espacios donde las familias y los jóvenes pudieran reunirse. Así nació Ashanti, una pequeña confitería frente a la biblioteca local que rápidamente se convirtió en uno de los lugares más tradicionales de la ciudad.

Con el paso de los años, la familia vivió en distintas ciudades e incluso fuera del país, aunque siempre regresó a Neuquén. Fue en uno de esos retornos cuando apareció la idea de Lotito’s, impulsada por Laura, cantante, viajera e inquieta emprendedora.

Lo que comenzó como un pequeño local de comidas para llevar terminó transformándose en un espacio gastronómico que marcó una época en Plottier. Allí nació el concepto “A lo Bestia”, con platos abundantes y milanesas gigantes pensadas para compartir, en una apuesta que buscaba recuperar el valor de la mesa familiar y del encuentro.

Madre e hija fueron consolidando así un estilo propio donde la comida no era solamente gastronomía, sino también cercanía, identidad y pertenencia.

Ese recorrido continuó luego con La Adelia, una parrilla reconocida incluso por obtener premios provinciales por sus propuestas gastronómicas, y más recientemente con Fiumi, uno de los proyectos que mejor sintetiza la historia y la identidad de la familia.

En Fiumi conviven las raíces paraguayas, la cocina regional patagónica y las nuevas tendencias vinculadas a cafetería de especialidad y gastronomía contemporánea. El nombre del espacio hace referencia a los ríos que atraviesan la región y refleja el fuerte vínculo de la familia con el territorio neuquino.

Mientras Laura impulsa nuevas ideas y formatos, Adelia sigue ocupando un rol central: recorrer las mesas, conversar con los clientes y mantener viva una forma de atención basada en la cercanía y el afecto.

Para ambas, el verdadero valor de sus proyectos nunca estuvo únicamente en los platos, sino en la posibilidad de generar espacios donde las personas puedan sentirse parte de una comunidad.

Con el paso del tiempo, Ashanti, Lotito’s, La Adelia y Fiumi terminaron convirtiéndose en mucho más que locales gastronómicos: son parte de la memoria afectiva de Plottier y de una historia familiar atravesada por la cocina, la identidad y el amor por el Alto Valle.

 

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