En el marco de la Offshore Technology Conference (OTC) 2026, la desarrolladora ASPA llevó a Estados Unidos un mensaje directo: el desarrollo urbano que demanda Vaca Muerta requiere seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica y acceso al crédito para consolidarse.
La empresa, responsable de la nueva torre corporativa de YPF en Neuquén, participó de un encuentro organizado por la Federación de Cámaras del Sector Energético de Neuquén (FECENE), donde puso el foco en el rol del real estate dentro del ecosistema energético.
“El crecimiento de Vaca Muerta no es solo producción. También es vivienda, oficinas, hoteles y servicios”, planteó Gaspar Marcet, gerente general de la firma, al describir el impacto territorial de la industria.
En ese sentido, advirtió que la principal condición para sostener inversiones es la previsibilidad. “Mientras exista seguridad jurídica, el mercado responde. Cuando esas variables no están, la inversión se retrae”, sostuvo.
El planteo refleja uno de los desafíos estructurales de Neuquén: transformar el dinamismo energético en desarrollo urbano planificado, capaz de absorber la creciente demanda habitacional y corporativa.
La presión sobre la infraestructura ya es visible. El crecimiento demográfico, impulsado por la actividad petrolera, incrementó la necesidad de viviendas, oficinas y servicios en la capital provincial y en localidades como Añelo, epicentro operativo de la cuenca.
En este contexto, el acceso al crédito hipotecario aparece como una variable crítica. Según Marcet, hoy el financiamiento recae principalmente en las desarrolladoras, mientras que el comprador final enfrenta fuertes restricciones.
“Necesitamos que el crédito llegue al usuario. Eso va a permitir que la demanda se transforme en operaciones concretas”, explicó.
El ejecutivo señaló que la experiencia previa con créditos en Argentina genera cautela en los compradores, por lo que consideró imprescindible consolidar un escenario de inflación controlada, estabilidad cambiaria y reglas claras.
“Sin esas condiciones, la gente no toma decisiones de largo plazo”, remarcó.
A pesar de estas limitaciones, el sector continúa avanzando con proyectos de escala. ASPA lidera desarrollos estratégicos como Torre Aura, un complejo de 37.000 metros cuadrados que incluirá la nueva sede corporativa de YPF y una torre residencial premium.
La compañía también ejecuta obras en distintos puntos de la región, con proyectos en Neuquén capital, Cipolletti, Centenario, Las Grutas y Añelo, donde ya entregó módulos habitacionales para trabajadores de la industria.
Esta diversificación refleja cómo el negocio inmobiliario se adapta al crecimiento energético, abarcando segmentos que van desde housing corporativo hasta soluciones habitacionales para operarios.
Con más de 25 años de trayectoria y más de 50 proyectos desarrollados, la empresa busca posicionarse en un mercado que crece al ritmo de Vaca Muerta, pero cuya consolidación depende de variables macroeconómicas aún inestables.
El diagnóstico es claro: existe demanda, hay oportunidades y el desarrollo energético genera tracción. Pero sin un marco previsible, el crecimiento inmobiliario corre el riesgo de quedar por debajo del potencial que hoy muestra la cuenca neuquina.
Tu opinión enriquece este artículo: