Bodega Malma apuesta a la sustentabilidad para llevar la identidad de la Patagonia al mundo

Desde San Patricio del Chañar, la bodega desarrolla un modelo de producción basado en el uso eficiente del agua, el cuidado del viñedo y certificaciones ambientales que respaldan sus prácticas sustentables.

La sustentabilidad forma parte del modelo de trabajo de Bodega Malma, que desde San Patricio del Chañar, en Neuquén, impulsa una producción vitivinícola enfocada en el cuidado del ambiente, el uso responsable de los recursos y la elaboración de vinos que reflejan la identidad de la Patagonia.

Fundada en 2004, la bodega desarrolla sus actividades sobre 127 hectáreas de viñedos, donde cultiva principalmente Pinot Noir, Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Sauvignon Blanc y Chardonnay, aprovechando las condiciones naturales que ofrece la región.

Los suelos permeables, la amplitud térmica entre el día y la noche, las escasas precipitaciones y los vientos patagónicos favorecen la sanidad de la uva y permiten obtener frutos con buena concentración, color y equilibrio entre acidez y azúcar.

Desde la empresa explican que la sustentabilidad comienza en el viñedo, promoviendo la biodiversidad, reduciendo el uso de insumos externos y preservando tanto la calidad del suelo como los recursos hídricos.

Uno de los principales desafíos de producir vino en la Patagonia es la gestión del agua. Para ello, Bodega Malma desarrolló un sistema de irrigación que utiliza agua de deshielo proveniente del río Neuquén mediante una infraestructura integrada por un canal de 20 kilómetros, siete estaciones de bombeo y un sistema de riego por goteo automatizado.

La tecnología permite administrar con precisión el recurso hídrico de acuerdo con las necesidades de cada sector del viñedo, optimizando el consumo y acompañando el crecimiento de las plantas.

La misma filosofía se aplica a los procesos de bodega, donde la empresa trabaja en la gestión eficiente de la energía, el tratamiento de residuos, la trazabilidad de los productos y la mejora continua de cada etapa de elaboración.

El compromiso ambiental también está respaldado por distintas certificaciones. La bodega obtuvo el sello Vitivinicultura Argentina Sostenible, impulsado por la Corporación Vitivinícola Argentina y el Consejo Federal de Inversiones, además de la certificación Bodegas de Argentina – Sustentabilidad Certificada.

A estas distinciones se suman la certificación vegana para parte de su producción y la certificación orgánica de su línea Intemperie, que exige controles durante varios años tanto en los viñedos como en el proceso de elaboración.

Además, la empresa trabaja junto a Ecoqualis en la medición de su huella de carbono, con el objetivo de identificar oportunidades para reducir el impacto ambiental de su actividad.

La estrategia de sustentabilidad acompaña el crecimiento comercial de la bodega, cuyos vinos llegan actualmente a mercados internacionales como Estados Unidos, Reino Unido y Brasil.

Desde Bodega Malma sostienen que la Patagonia no solo representa el lugar donde se producen sus vinos, sino también la identidad que buscan transmitir en cada botella.

Para la empresa, elaborar vinos sustentables implica respetar el territorio, cuidar los recursos naturales y consolidar un modelo de producción que combine calidad, innovación y compromiso ambiental a largo plazo.

Tu opinión enriquece este artículo:

Taco, bocha y una visión de negocio en el Este (Punta Polo toma nuevo envión con US$ 20 millones de inversión)

Punta del Este se ha convertido actualmente en uno de los principales lugares para el desarrollo de proyectos inmobiliarios vinculados al polo. Ahora bien, antes de que varios deportistas de élite de la vecina orilla invirtieran millones de dólares en Uruguay para esto, hubo un visionario que entendió que Punta del Este, el polo y el real estate eran un buen negocio y así nació, hace más de dos décadas, Punta Polo, una iniciativa que ahora se relanza con un nuevo equipo integrado por Eidico y el desarrollador Álvaro Cayol.