Hostal del Río: una historia familiar que convirtió a Aluminé en un destino para vivir la Patagonia desde adentro

Con más de dos décadas de trayectoria, el Hostal del Río atraviesa una nueva etapa bajo la gestión de Maximiliano Mezzalira. La propuesta combina atención personalizada y una fuerte apuesta al desarrollo turístico.

A orillas del río Aluminé y rodeado por un bosque de álamos plateados, el Hostal del Río se consolidó como uno de los emprendimientos turísticos más reconocidos de la localidad cordillerana. Detrás de su crecimiento hay una historia familiar que comenzó hace más de veinte años y que hoy continúa con una nueva generación al frente del proyecto.

El establecimiento es administrado por Maximiliano Mezzalira y su pareja, Virginia, quienes asumieron la conducción del emprendimiento hace cinco años. Licenciado en Turismo por la Universidad Nacional del Comahue, Maximiliano creció acompañando el trabajo de sus padres, Mauro y Alejandra, fundadores del hostal, experiencia que terminó definiendo su vocación.

Aunque durante varios años desarrolló otros proyectos, la pandemia marcó un punto de inflexión. Poco antes de que comenzaran las restricciones sanitarias regresó desde Neuquén capital a Aluminé. Lo que inicialmente iba a ser una estadía temporal terminó convirtiéndose en una decisión de vida y en el comienzo de una nueva etapa profesional.

Asumir la gestión del hostal implicó continuar un legado construido con esfuerzo y dedicación. Para Maximiliano, el desafío fue comprender que detrás del funcionamiento cotidiano de un emprendimiento turístico existe una compleja organización en la que la planificación, la calidad del servicio y el trabajo en equipo resultan fundamentales.

La propuesta del Hostal del Río busca ofrecer mucho más que alojamiento. El emprendimiento apuesta por una experiencia personalizada, donde cada visitante recibe asesoramiento para organizar recorridos, conocer los principales atractivos de la región y aprovechar al máximo su estadía en la cordillera neuquina.

Entre los aspectos que más destacan quienes visitan el establecimiento se encuentran el amplio parque arbolado con fogones, parrillas y mesas para disfrutar al aire libre, un quincho completamente equipado, espacios de encuentro para las familias y una infraestructura diseñada para brindar comodidad durante todo el año.

El hostal cuenta con habitaciones dobles y triples, departamentos para cuatro y cinco personas, recepción, confitería, estacionamiento cubierto, juegos infantiles y diversos espacios comunes que buscan generar un ambiente cálido y familiar, uno de los sellos distintivos del emprendimiento.

Para Maximiliano, uno de los mayores atractivos de Aluminé es la combinación de naturaleza, tranquilidad y cultura. Considera que el pueblo ofrece la posibilidad de descubrir paisajes muy diversos en pocos kilómetros y se posiciona como un punto estratégico para recorrer algunos de los destinos más atractivos de la provincia.

Entre las experiencias que más disfruta destaca el amanecer sobre el río Aluminé. Observar cómo el sol aparece detrás del cerro Tindirica e ilumina el desayunador del hostal representa, según afirma, uno de los mayores privilegios de vivir y trabajar en ese entorno natural.

El crecimiento del emprendimiento también permitió generar empleo local y fortalecer el vínculo con otros prestadores turísticos. Además, Maximiliano valoró el trabajo conjunto entre el sector público y privado para seguir consolidando a Aluminé como destino, especialmente a partir de mejoras en infraestructura, accesos y conectividad.

Con la mirada puesta en el futuro, la familia proyecta ampliar la capacidad del Hostal del Río con la construcción de cuatro nuevas habitaciones y la incorporación de un spa. La iniciativa busca diversificar la oferta turística y acompañar el crecimiento sostenido que experimenta Aluminé, reafirmando la apuesta por un turismo de calidad que combine hospitalidad, naturaleza y desarrollo regional.