La empresa IDRIS Patagonia fue distinguida con el Premio Clarín a la Innovación en Agroindustria durante la Expo Rural de Palermo, un reconocimiento que marcó un hecho inédito para el sector acuícola argentino y puso en valor el desarrollo de la producción de trucha en Neuquén y Río Negro.
El Country Manager de IDRIS Patagonia, Lucas Maglio, celebró la distinción y destacó que es la primera vez que la acuicultura recibe un reconocimiento de estas características en la tradicional exposición agroindustrial. "Es la primera vez que la acuicultura es reconocida en La Rural. Es un trabajo conjunto con las provincias de Neuquén y Río Negro y un hito importante para que el sector sea considerado dentro de las actividades agropecuarias del país", afirmó.
La trucha arcoíris representa cerca del 87% de la producción acuícola nacional y tiene en Neuquén uno de sus principales polos de desarrollo. La actividad se concentra principalmente en los embalses de Alicurá y Piedra del Águila, donde se desarrolla desde hace más de tres décadas.
Actualmente, diez productores acuícolas operan en territorio neuquino con más de 73.000 metros cuadrados de jaulas instaladas y alrededor de un millón de metros cúbicos de agua destinados al cultivo. La cadena genera más de 600 puestos de trabajo y demanda más de 100.000 toneladas de alimento balanceado, consolidándose como una actividad estratégica para la economía regional.
Durante 2025 la producción superó las 7.000 toneladas de trucha, mientras que para 2026 se proyecta una cosecha superior a las 10.000 toneladas. Aproximadamente el 80% del volumen corresponde a trucha salmonada, uno de los productos con mayor demanda en los mercados internacionales.
La actividad tiene además un fuerte perfil exportador. Cerca del 75% de la producción se destina a mercados como Estados Unidos, Canadá y Japón, tanto en formato fresco como congelado, mientras que el 25% restante abastece al mercado interno. Las exportaciones de trucha fresca se realizan a través del Aeropuerto Internacional de Ezeiza y generan ingresos superiores a US$ 5 millones FOB anuales.
En cuanto a la distribución productiva, el embalse Alicurá concentra alrededor del 50% de la capacidad de carga del sector neuquino, mientras que Piedra del Águila alcanza aproximadamente el 85% de la capacidad habilitada del lado de la provincia. Ambos complejos son monitoreados de manera permanente para garantizar la sustentabilidad ambiental.
La actividad se encuentra regulada por la Ley Provincial 3073 y las concesiones son autorizadas en forma conjunta por la Subsecretaría de Recursos Hídricos y la Secretaría de Ambiente, bajo un esquema que busca compatibilizar el crecimiento productivo con la preservación de los recursos naturales.
Además, los embalses de Alicurá y Piedra del Águila integran una zona autodeclarada libre de enfermedades de salmónidos de declaración obligatoria, una condición sanitaria que permite producir sin utilización de antibióticos. El monitoreo ambiental se realiza junto al Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) y el Senasa.
La cadena productiva también cuenta con infraestructura específica para fortalecer su desarrollo. En Santo Tomás funciona un centro cuarentenario de ovas, mientras que en Piedra del Águila opera una planta de faena que agrega valor a la producción provincial.
Con perspectivas de crecimiento sostenido, la acuicultura neuquina continúa consolidándose como una de las principales actividades de diversificación productiva de la provincia, combinando generación de empleo, agregado de valor, exportaciones y desarrollo regional sustentable.