La oferta académica incluye siete cursos diseñados a partir de una investigación realizada por la Fundación YPF, que buscó anticipar las demandas profesionales y tecnológicas que requerirá la industria en los próximos años.
El instituto fue concebido a partir de las propias necesidades del sector hidrocarburífero, que enfrenta un escenario de expansión productiva en la Cuenca Neuquina. La formación apunta tanto a nuevos perfiles técnicos como a la actualización de trabajadores que ya se desempeñan en la actividad y deben adaptarse a nuevas tecnologías.
Las clases del primer trimestre comienzan en marzo con los cursos de operador de perforación, fractura e instrumentación, además de seguridad operativa en yacimiento. En abril se sumará el curso de mantenimiento mecánico, mientras que en mayo iniciarán los de mantenimiento eléctrico y producción.
Para 2026, la planificación prevé capacitar entre 2.000 y 2.500 personas, consolidando una oferta formativa orientada a cubrir posiciones clave en campo y en áreas técnicas vinculadas al desarrollo no convencional.
Quienes completaron la preinscripción recibirán un correo electrónico con la confirmación del curso asignado y el horario correspondiente. En caso de superar el cupo disponible, los postulantes quedarán en lista de espera para la próxima convocatoria.
Está previsto abrir nuevas instancias de inscripción en mayo y agosto, especialmente para los cursos de operadores, y sumar nuevas propuestas que amplíen la oferta educativa en función de la demanda sectorial.
El IVM cuenta con la participación de operadoras como YPF, Vista Energy, Pluspetrol, TotalEnergies y Chevron, además de empresas de servicios como Halliburton, San Antonio Internacional y Calfrac Well Services, entre otras.
Las inscripciones para esta primera etapa cierran el 21 de febrero. Desde la organización destacaron la alta respuesta del público, reflejada en la cantidad de postulantes registrados.
El director ejecutivo de la Fundación YPF, Gustavo Schiappacasse, valoró el interés generado y sostuvo que la industria energética demandará perfiles técnicos cada vez más especializados.
El crecimiento de la matrícula evidencia el atractivo que genera la actividad en Vaca Muerta y la expectativa de miles de personas por incorporarse a un sector que se consolida como uno de los principales motores económicos del país.