El evento se desarrolló en el predio Paris Expo Porte de Versailles, en Francia, y reunió a más de 60.000 profesionales del rubro provenientes de 155 mercados internacionales y a más de 6.000 expositores de 60 países.
Las bodegas Mabellini Wines, Bodega Malma, Bodega Familia Schroeder y Bodega Primogénito integraron la delegación neuquina dentro de una presencia argentina que alcanzó un récord histórico de participación, con alrededor de 90 bodegas, un 40% más que en la edición anterior.
El objetivo principal de la participación fue presentar los vinos patagónicos ante compradores, distribuidores y sommeliers de distintos mercados internacionales, además de generar contactos comerciales y explorar oportunidades de exportación.
“Es como la feria Oil & Gas, pero mucho más grande”, explicó Lorena Creide, socia fundadora de Mabellini Wines, al describir la dimensión del evento y su dinámica comercial.
Durante las jornadas se desarrollaron reuniones uno a uno entre productores y compradores, en encuentros breves donde se degustaban los vinos y se analizaba su potencial en distintos mercados. Según explicó Creide, las degustaciones eran técnicas y rápidas: los especialistas probaban el vino, intercambiaban impresiones y continuaban el recorrido por otros stands.
Uno de los varietales que despertó mayor interés entre los compradores internacionales fue el Pinot Noir producido en la Patagonia, una cepa que encuentra en el clima frío del sur argentino condiciones ideales para su desarrollo.
Según Creide, muchos distribuidores ya identifican a la región con este tipo de vino. “Los compradores buscan Pinot de Patagonia, y creo que lo estamos haciendo, que estamos creando una marca”, sostuvo.
Este posicionamiento se suma al reconocimiento internacional que Argentina logró con el Malbec, convertido en un símbolo de la vitivinicultura nacional en los mercados globales.
En el caso de Mabellini Wines, la bodega presentó en París distintos varietales de su producción, entre ellos Malbec, Cabernet Franc, Chardonnay, Merlot y Pinot Noir.
Mabellini Wines es una bodega familiar de pequeña escala que produce alrededor de 50.000 botellas por año. La empresa cuenta con dos chacras productivas: una de cinco hectáreas en la zona de la Confluencia neuquina y otra de 20 hectáreas en Mainqué, en Río Negro, donde se conservan viñedos históricos que datan de comienzos del siglo XX.
Para Creide, participar en una feria internacional de esta magnitud representó un desafío importante para una empresa de estas características.
“Nosotros somos una bodega chica y fue súper desafiante prepararnos para un trade internacional en París”, explicó.
El viaje de la delegación neuquina fue posible gracias al apoyo del Centro PyME-Adeneu, que financió el stand institucional de la provincia dentro de la feria. Neuquén y Salta fueron las únicas provincias argentinas con espacio propio, mientras que el resto de las bodegas participó dentro del stand de Wines of Argentina.
Durante el evento también se discutió una tendencia que comienza a ganar espacio en distintos mercados: las bebidas sin alcohol o con baja graduación alcohólica. La feria se organizó en tres grandes áreas: Wine Paris, dedicada al vino; Be Spirits, enfocada en destilados; y Be No, centrada en bebidas sin alcohol.
Creide reconoció que el tema generó debate entre productores y especialistas, aunque expresó una postura crítica frente a esta tendencia. “El vino sin alcohol, o sea… ¡yo siempre digo que eso no es vino!”, afirmó.
Actualmente, en toda la Patagonia funcionan alrededor de 48 bodegas que apuestan a la producción de vinos premium con fuerte identidad territorial. Para los productores, participar en eventos internacionales como Wine Paris & VinExpo Paris representa una oportunidad clave para posicionar esa identidad en los mercados globales y abrir nuevas puertas para la exportación.