"Lanin", el queso azul con forma de volcán que nació en Aluminé para conquistar la Patagonia

Elaborado con leche Jersey de la Escuela Agrotécnica de Aluminé, "Lanin" es un queso azul artesanal inspirado en el volcán Lanín. El emprendimiento busca posicionarse como un producto gastronómico con identidad neuquina.

La tradición productiva de Aluminé suma un nuevo protagonista. Se trata de "Lanin", un queso azul artesanal que combina materias primas locales, elaboración tradicional e identidad patagónica. Detrás del proyecto está el emprendedor Alejandro Larraizar, conocido por su trayectoria en la apicultura y la elaboración de cerveza artesanal, quien ahora apuesta por agregar valor a la producción regional a través de un alimento inspirado en uno de los mayores símbolos de Neuquén.

El emprendimiento nació junto al maestro quesero Gerardo Padilla, de San Martín de los Andes, luego de varios años de capacitación, ensayos y desarrollo hasta obtener un queso con el sabor, la textura y la calidad buscados.

"Quedé realmente fascinado con lo que habíamos logrado. Ahí surgió la idea de empezar a hacerlo como una beta comercial", relató Larraizar sobre el origen del proyecto.

El nombre del producto y su presentación fueron pensados para rendir homenaje al volcán Lanín. Cada pieza tiene forma de un pequeño volcán, buscando representar su silueta y los distintos colores que presenta la montaña a lo largo del año.

"La forma está pensada justamente con eso, con la forma del volcán Lanín. El nombre y la forma aparecieron prácticamente juntos", explicó el productor.

Uno de los aspectos que distingue a "Lanin" es el origen de su materia prima. El queso se elabora con leche de vacas Jersey proveniente de la Escuela Agrotécnica de Aluminé, reconocida por la calidad de su producción láctea.

El proceso es completamente artesanal e incluye la pasteurización de la leche, la incorporación del hongo Penicillium roqueforti y un período de maduración que se extiende entre 40 y 45 días, tiempo necesario para desarrollar las características propias de un queso azul.

"Recién ahora siento que estoy sacando un producto parejo, que cumple con el sabor, la cremosidad y la consistencia del queso azul que queremos ofrecer", señaló Larraizar, quien reconoció que durante varios meses descartaron distintas elaboraciones hasta alcanzar el resultado esperado.

Actualmente, la producción es limitada y el queso puede adquirirse únicamente de forma directa en Aluminé y San Martín de los Andes. Sin embargo, el objetivo es incrementar la elaboración para que durante el próximo verano también llegue a comercios de ambas localidades y otros destinos turísticos de la cordillera neuquina.

Cada pieza pesa aproximadamente 230 gramos y fue pensada para acompañar picadas, combinando especialmente con miel, frutos secos, peras o cerveza negra artesanal, otra de las especialidades que elabora el propio Larraizar.

Con más de 25 años dedicado a la apicultura y una década produciendo cerveza artesanal, el emprendedor suma ahora un nuevo capítulo a su trayectoria apostando por la innovación y el agregado de valor a las materias primas locales.

Al presentar el proyecto, Larraizar destacó el trabajo conjunto realizado con Gerardo Padilla, a quien definió como un referente fundamental en el desarrollo del queso. También agradeció el acompañamiento del grupo Queseros Avanzados, cuyos integrantes participaron de las primeras degustaciones y aportaron sugerencias para perfeccionar el producto antes de su lanzamiento.

Finalmente, el productor reconoció especialmente el apoyo de su pareja, Ale, quien probó las distintas versiones elaboradas durante el proceso de desarrollo y colaboró con sus observaciones hasta definir el momento en que el queso estaba listo para salir al mercado, consolidando un producto que busca convertirse en un nuevo emblema gastronómico de la provincia del Neuquén.