Tejedoras neuquinas llevaron a la pasarela la tradición y la identidad ancestral en Junín de los Andes

Artesanas neuquinas exhibieron ponchos contemporáneos y piezas patrimoniales en Junín de los Andes. El desfile reunió a 54 emprendedores y puso en valor técnicas textiles ancestrales.

La tradición textil neuquina tuvo un lugar destacado en la segunda edición del Desfile de Emprendedores de la Región Sur, realizado en Junín de los Andes, donde Artesanías Neuquinas presentó una selección de ponchos contemporáneos y piezas patrimoniales.

El encuentro reunió a 54 emprendedores y diseñadores de distintas localidades cordilleranas y permitió mostrar creaciones que combinan lana, tintes provenientes de plantas regionales y técnicas transmitidas durante generaciones.

La participación buscó poner en valor no solamente las prendas terminadas, sino también el trabajo de las artesanas, los conocimientos vinculados con el territorio y la historia que existe detrás de cada pieza.

Desde hace más de medio siglo, Artesanías Neuquinas acompaña a artesanos y artesanas de diferentes puntos de la provincia con el objetivo de preservar técnicas y conocimientos que forman parte del patrimonio cultural neuquino.

Cada creación cuenta con un Certificado de Autenticidad, donde se acredita su origen y se identifica a la persona que realizó la pieza y su lugar de pertenencia.

La tradición textil provincial tiene raíces ancestrales. En sus primeras etapas se utilizaron fibras de camélidos nativos, como el guanaco, mientras que posteriormente la incorporación de la oveja convirtió a su lana en uno de los principales materiales utilizados para elaborar textiles.

En la pasarela se presentaron dos ponchos realizados por la artesana Silvia Tropan, elaborados mediante la técnica de amarrado o lista atada, conocida como Traril Makuñ.

El procedimiento consiste en trabajar determinados grupos de hilos de la urdimbre antes del teñido para impedir que el color ingrese en sectores previamente seleccionados. Al retirar las ataduras durante el proceso de tejido aparecen los diseños geométricos planificados.

Uno de los ponchos contó con tres listas confeccionadas mediante esta técnica y fue teñido con cocolle, una planta nativa de la región cordillerana que puede producir tonalidades que van desde rosados y salmones hasta colores ladrillo.

También se exhibió una creación de Eliana Tropan, de color gris y teñida con laura, que incorpora una guarda central laboreada denominada willoz, una franja con cocolle y dos listas de peinecillo teñidas con cebolla y raíz de michay.

La propuesta contemporánea se completó con un poncho de Laura Linares, elaborado con tres franjas de peinecillo, técnica también conocida como Klan Traro o “rabo de carancho”. Para su coloración se utilizó monte guanaco.

El desfile tuvo además un capítulo dedicado al patrimonio histórico, con la presentación de textiles pertenecientes a la colección vinculada al Museo Roca Jalil, espacio estrechamente relacionado con la memoria de Junín de los Andes.

Algunos de esos ponchos tienen más de cien años de antigüedad y dejaron temporalmente su espacio de conservación para volver a ser exhibidos ante el público.

Entre ellos apareció el denominado Amarrado rojo, realizado con lana de oveja blanca y teñido con anilina roja mediante la técnica de lista atada.

Otra de las piezas fue Araña amarilla, confeccionada en telar vertical y caracterizada por el tradicional diseño de la araña, además de una utilización predominante del amarillo.

También se presentó Figuras geométricas rojas, un textil completamente laboreado compuesto por una sucesión de formas geométricas en diferentes tonalidades de rojo.

Uno de los ponchos con mayor significado histórico fue confeccionado en 1986 por la artesana Adela Encina Lagos, de Loncopué. La pieza fue utilizada para cubrir el féretro del doctor Gregorio Álvarez, médico, historiador y una de las figuras centrales de la cultura neuquina.

El poncho fue realizado en lana de oveja de color blanco natural y teñido con anilina negra. Presenta listas finas en sus bordes y un diseño de cruces concéntricas escalonadas denominado praprahue.

La colección incluyó además una creación de Irma Rosa Añiguir, de Carri Lil y perteneciente a la Comunidad Aigo, confeccionada con lana de oveja en colores naturales blanco, gris medio y gris oscuro.

La exposición también permitió recuperar el significado espiritual que el tejido tiene dentro de la tradición mapuche. Según esa cosmovisión, Llallun Kuche, la Madre Araña, es considerada maestra y protectora de las tejedoras y quien transmitió originalmente el arte del telar.

La tradición señala que cuando nace una niña se realiza una rogativa o lellipun para pedir a la Madre Araña que le otorgue paciencia, sabiduría y destreza para aprender a diseñar, hilar y tejer.

La participación en Junín de los Andes convirtió así a la pasarela en un espacio para mostrar mucho más que indumentaria. Los ponchos funcionaron como expresiones de identidad, territorio, memoria y transmisión cultural, donde cada técnica y cada color representan conocimientos conservados durante generaciones.

Con piezas contemporáneas y textiles centenarios, las tejedoras neuquinas mostraron cómo un oficio ancestral continúa renovándose sin perder sus raíces, manteniendo vivo un patrimonio que forma parte de la identidad cultural de Neuquén.

La Ciudad de Buenos Aires prepara su oferta turística y cultural para disfrutar el fin de semana largo de octubre

Durante el fin de semana largo de octubre, el primero desde el inicio de la primavera, la Ciudad de Buenos Aires ofrecerá una amplia agenda de actividades al aire libre y en sus principales espacios culturales para que visitantes nacionales e internacionales disfruten de experiencias únicas. Con propuestas culturales, gastronómicas, recreativas y deportivas para todas las edades, Buenos Aires vuelve a consolidarse como uno de los principales destinos urbanos de la región.