Producción propia de cabo a rabo: Aqualic invirtió con todo para posicionarse en un mercado turbulento

(Por Natali Ruiz de Galarreta) En Aqualic, el 2019 es un año para concluir proyectos con miras al futuro. La empresa de la Familia Fulciniti invirtió en lo que marcará un diferencial con sus competidores: una nueva etiquetadora de productos descartables, con la que planean posicionarse en un segmento donde todavía les queda mucho por crecer.

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La comercializadora de agua de mesa envasada más reconocida de la región abrió sus puertas hace cinco décadas de la mano de Vito Fulciniti. Y tras dar sus primeros pasos como una fábrica y distribuidora de soda, logró posicionarse en su nicho gracias a el trabajo constante de tres generaciones a su cargo.

Mario Fulciniti (hiijo) se involucró en el negocio en 1999, y su hermano Cristian en el 2004. “Igual nacimos en el negocio, lo mamamos de chico a esto”, rememoró Mario sobre cómo empezó su rol en la empresa, que fue evolucionando a medida que Aqualic se reconfiguraba.

Hoy Mario está a cargo de Recursos Humanos y Cristian trabaja en la parte financiera. “Y también está mi viejo adentro, que es el que tiene la ideonidad del conocimiento por los años que tiene en el negocio”, precisó con una pizca de orgullo en su voz.

Así, con cada nuevo miembro que se sumó al equipo, en Aqualic fueron sumando experiencia y nuevas ideas para mejorar los procesos de una operación donde el agua es la base de todo. Por lo que al novedoso sistema de automatizado en el proceso del envasado (que les permite llenar en su planta elaboradora más de 750 bidones del precioso líquido por hora), en el transcurso del último año la familia Fulciniti volvió a sumar nuevas adquisiciones.

“Este año estamos terminando el proyecto de lo que es productos descartables, para lo que el año pasado habíamos comprado la sopladora y ahora en el 2019 pudimos comprar una máquina etiquetadora”, indicó Mario.

El proyecto, que comprende tanto la producción de botellas como de bidones, es la arista en donde la familia le pone fuerzas para crecer. “Siempre tuvimos una rama de descartables, pero se compraban los bidones en Buenos Aires. Ahora nosotros los soplamos en la empresa y así podemos elaborar el producto terminado”, agregó.

Estas adquisiciones tienen la mira en posicionar la marca en un segmento donde no están tan arraigados. Pero el timing fue todo un tema en un mercado turbulento, donde la suba de la divisa norteamericana los tocó de manera directa.

“Todos los insumos con los que trabajamos, como el policarbonato o el pet, son todos derivados del petróleo, por lo que cotizan en dólar. Y además, como también somos una empresa de distribución, tenemos los costos afectados directamente con la suba periódica del combustible. Así que a nosotros, la suba del dólar nos marcó directamente”, sostuvo el gerente.

Invertir para posicionar la marca y sumar nuevos clientes fue una jugada de letras mayores. Pero por suerte, la última adición se dio cuando el dólar todavía se encontraba en el reino de los $ 39 por divisa.

Y es que el contexto no es menor para la empresa: hoy se manejan en un ambiente donde cada centavo vale, ya que la competencia es feroz. “En total somos 37 marcas de agua envasada (en la región), así que hay un montón de competencia, muchos que son ex empleados que han abierto su propio emprendimiento. Por lo que nuestra realidad es que estamos tratando de mantenernos, y no perder clientes”, perfiló Mario minutos antes de dar por concluida la entrevista.

En la región, gracias a una suma de factores en donde influye el “goteo de Vaca Muerta” en conjunto con el crecimiento incremental que viven las ciudades a su sombra, Aqualic se mantiene y apuesta a por más. Invertir en un momento de dudas es una situación riesgosa, pero no es una movida que la familia Fulciniti desconozca. Así arrancaron, y así seguirán apostando al futuro.

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