Constructora Tappata SA redefinió a tiempo su visión de empresa familiar para mantener una constancia favorable

En la primera entrega de Bien de Familia de este año conversamos con los responsables de una pyme neuquina insignia de tantos desarrollos edilicios y constructivos, todos esos momentos, un presente más analítico y lo que ven hacia el futuro, acá en esta nota.

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Ing. Daniel Tappata - Fundador Constructora Tappata SA

Fundada por el ingeniero Daniel Tappata en el año 72’, esta empresa familiar (que comenzó como unipersonal y hoy es una SA), ya desde el 2.001 comenzó a “mudar” activos y capacidad para funcionar en forma legal y ocupar desde larga data el mismo edificio en calle Buenos Aires 1.133 de la capital neuquina. Su fuerte son las obras civiles tanto públicas como de inversión privada.

Su penetración en el interior provincial le imprimió un sello especial a su trayectoria, desde Chos Malal al sur neuquino, existen barrios que incluso se conocen más por el nombre de la empresa Tappata, que por su denominación oficial de obra. Escuelas, hospitales, refugios, escuelas albergue, soluciones habitacionales inmersos en lo profundo de los parajes, “es una empresa que tiene una importante impronta en toda la provincia de Neuquén”, comenta Pablo Dietrich, Presidente del Directorio de la Constructora Tappata SA.

Tappata no tiene un nicho donde puede definir su perfil como empresa, nosotros hemos trabajado en todos los rubros que se han desarrollado acá en Neuquén, desde el petróleo y el gas, pasando por obras viales y mecánicas, para también erigir edificios de propiedad horizontal baja inversión propia”, explica Dietrich en referencia a las torres Aries, que ya van por la numero siete.

El estadio Ruca Che (con modalidad de UTE), el Centro Administrativo Ministerial (CAM), Hotel y Casino Magic (y otras obras de riego e iluminación vinculadas a ese contrato en el Parque Norte), más las salas de juegos en la ciudad de Zapala para la firma Black Gold, las primeras tres naves de la Bodega del Fin del Mundo en El Chañar, el hotel Howard Johnson, entre otras relevantes. Hoy Tappata tiene una estrecha relación con la firma Ecipsa para sus desarrollos en la capital neuquina a través de su marca Natania, están entregando en abril un primer edificio y están cotizando un segundo, también en pleno centro capitalino.

El “management” de la empresa que fundó el ingeniero Tappata hoy está comandado por el directorio que encabeza Dietrich (su ingreso fue en el año 1997) pero la SA tiene una significativa división de acciones donde su hija Silvina Tappata, lleva el 66%, mientras que Damián y Germán, sus otros dos hijos, mantienen cada uno un 17%.

El presente de la empresa no escapa al presente de todas las empresas que se enmarcan como constructoras, “hoy vemos una situación complicada por la realidad económica que vive el país, si bien ahora en el horizonte hay estabilidad, el 2018 fue malo y la obra de inversión privada fue la que sostuvo esa incomodidad”, indicó Dietrich. Tanto el sector bancario como el de proveedores sufren a su entender esta situación que parece recuperar el ritmo, lentamente.

Su relación con el holding argentino Ecipsa para el futuro inmediato es prometedor, ese aporte de terceros podría estar nuevamente vinculado a una contratación para un nuevo edificio, en estos días están cotizando la torre de Carlos H. Rodríguez y Santiago del Estero. “Estamos construyendo 100 viviendas en Añelo, con un sistema constructivo nuevo a través de panales OSD poliuretano - es obra pública- que permite ahorrar costos energéticos, es más equilibrada que las tradicionales, y por supuesto también estamos terminando el primer edificio de Natania que se entregará a fines de abril”, precisa Dietrich.

Tappata realizó oleoductos, gasoductos, plantas de tratamiento de gas y petróleo, de tratamiento de agua, estaciones compresoras, viviendas cercanas a esos sectores hidrocarburíferos, comedores y “dormis”, y para ellos quedó lejos ese “boom” de los 90` cuando las privatizaciones y el desembarco de grandes petroleras “solicitaban un requerimiento realmente muy alto y eso con el tiempo no se podía traducir en el precio de la obra”, ese recuerdo quedó así, en el pasado.  

A esta empresa familiar se la conoce porque estuvo en los momentos de desarrollo de nuestra provincia, esos años cruciales donde todo pasaba por los aspectos constructivos y por la calidad de su “finalización”, que la diferenció de otras. Hoy “el mercado en general está un poco bajo, pero Neuquén no baja en el sector construcción porque acá si hay inversión privada mediante desarrollos de grupos económicos y financieros que están apostando cada vez a los ladrillos”, define Dietrich hoy al frente de la Constructora Tappata SA.

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