Marta Valls: “Me hubiese encantado ser doula hace 20 años. Llegó, mucho tiempo después, pero llegó”.

(Por María Gracia Martin) Conocemos a esta doula o “guardiana de la maternidad”, que, tras jubilarse como docente, acompaña a cada mujer a transitar el momento de la gestación, el parto y el posparto de la manera más natural y saludable posible. 

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Marta Valls es de formación docente de nivel inicial, pero ante todo emprendedora. Asegura que siempre hizo varias cosas a la vez, “por ejemplo, tuve un restaurante, “Benjamina” aunque no tengo nada que ver con la gastronomía. También abrí el jardín maternal del ISSN, para que el personal pueda llevar ahí a sus hijos. Algo que fue muy burocrático y que llevó tiempo, pero lo logré y el jardín “Sonrisas” sigue estando”, asegura.

Actualmente, es doula y acompaña a quienes están gestando y a sus acompañantes para prepararse para atravesar el parto de la mejor manera posible y también el después.

“El día del parto es un día de felicidad, de goce, sos portal de vida. Poder transitar el trabajo de parto con una sonrisa sería hermoso. Eso se logra informándose, te lo brinda la naturaleza del propio cuerpo al parir y la información, que disipa cualquier miedo”. Desde ahí empieza a desandar el camino recorrido hasta hoy, que en medio de esta pandemia logró reacomodar su forma de trabajo y seguir el acompañamiento desde “Embarazo contenido” en redes sociales, y a través de la virtualidad no deja de caminar junto a esas mujeres gestantes con paciencia y atendiendo a cada necesidad.

Ya con trayectoria, y habiendo encarado numerosos proyectos nos cuenta cómo llegó hasta aquí.

¿Cómo te animaste a emprender?

Desde chiquita, me había fascinado este mundo de las panzas. Siempre supe que iba a tener muchos hijos, tuve 5. Me fascinan los bebés, siento que nado como pez en el agua en mi rol como doula, siento que esto lo hice toda la vida. Aunque hace poco que transito este camino.

Cuando estaba por jubilarme, sabía de la existencia de las doulas. Había leído una nota hacía 20 años atrás, y el título decía: “Doulas, guardianas de la maternidad”, así se nos llama. Desde ahí dije qué hermoso esto y lo pude hacer cuando estaba por jubilarme. Podía hacerlo a distancia, primero con Proyecto Natal, de Buenos Aires, me formé como doula en embarazo y parto. Después, también con ellos, me formé como doula en posparto. Al terminar dije “y ahora, qué hago? Por dónde empiezo?”

En el 2017 hice la formación y fui adquiriendo mucha experiencia en este tiempo, sobre todo con cada mamá que fue llegando a mí. Cada mujer es un mundo único como cada bebé que llega a la vida, todos llegan de manera diferente.

Tiene que ver con que somos mamíferas. Este término viene de la mano de Michel Odent, un ginecólogo francés que escribió el libro “El bebé es un mamífero”. Él estudia la conducta de las mujeres en el parto y se da cuenta que hacemos lo mismo que las perras, las gatas, que todos los mamíferos. Esto abre mi cabeza y me hace pensar cómo no supe esto hace 30 años antes cuando parí. Las doulas eran quienes acompañaban a las mujeres, antes no había cesáreas. Las mujeres parían y los partos eran super naturales. Los partos se fueron medicalizando mucho, las mujeres fueron perdiendo la confianza en ellas mismas, en que saben parir. También tiene que ver la locura con la que venimos viviendo antes de la pandemia, las mujeres muy desconectadas de sí mismas, de sus cuerpos, de sus mentes, de sus emociones y poniendo toda la vida en el afuera, en el trabajo, en el apuro de todo. Una mujer en la gestación tiene que hacer como todos los mamíferos, frenar todo, y tiene que bajar un cambio, quedarse quieta, anidar. Creo que eso es lo positivo de esta pandemia, trajo esto poder frenar y ver cuál es la necesidad de mi hijo.

Es verdad que para ir hacia adentro, para sacar esta mujer sabia, mamífera, hay que desconectar la cabeza. Somos muy pensantes, esto como mamíferas nos juega en contra. Yo cuando hablo en mi rol como doula les digo “ustedes ya saben parir, sus bebés ya saben nacer. Parir es lo natural, la cesárea es una cirugía, que bienvenida sea cuando es una urgencia, una necesidad para salvar una vida”.

Pero las estadísticas de cesáreas son altísimas, los números de Neuquén son impactantes. No es que las parteras, los obstétricos sean malas personas que apuran a las mamás. Es un combo: una mujer desinformada, la familia desinformada. Vivimos tan enloquecidos que queremos que el parto sea ya, que me atiendan ya. Entonces las mamás no se informan y dejan todo en manos del equipo médico. Y ese equipo se formó en esta escuela en la que los partos tenían que ser “ayudar” a la mujer, en apurar un proceso natural y es cuando la mujer sufre. Porque le rompen la bolsa, le ponen oxitocina sintética, porque le hacen una dilatación manual, entonces esta mujer pide la peridural, porque no se banca el dolor.

El parto no es sufrimiento, es verdad que duele, pero nuestro cuerpo está preparado para atravesar eso, sino no habría millones de personas en el mundo, hubiéramos tenido un solo hijo y no querríamos volver a pasar por este castigo.

¿Cuáles son tus rasgos más característicos?

Creo que es la empatía con las personas. Me considero empática y siento que por mi experiencia y la edad que tengo (53 años) hay cosas en las que ya estoy de vuelta. Y también soy muy contenedora, soy solidaria, es un rasgo principal para ser doula. Algo que aprendí también en este camino eso respetar el deseo de cada mujer, no juzgar las decisiones de los demás.

La doula viene a traer a la familia información, confianza, disipar los miedos. Yo aplico la técnica de hipnoparto, que es parto positivo. Consiste en preparar la mente, llenarla de mensajes positivos en relación a ese momento. les ofrezco una caja de herramientas para que en el momento y en el día del parto la usen tanto la mujer como su pareja. Para que le recuerde cómo respirar, como hacer un masaje.

¿Cómo es tu dinámica de trabajo?

Recibo a las mamás, lo ideal es iniciar en la semana 24, pero si lo hacen antes o después lo vamos acomodando a cada necesidad. Tengo un plan de trabajo de 5 encuentros, con la mamá y con su acompañante. En el primero les hago una entrevista, para conocerlos, saber la historia de este bebé que viene, de la familia y les cuento cómo trabajo yo. Les hablo de la importancia de la información, de un proceso fisiológico y natural versus un proceso medicalizado, cuáles son los riesgos y también que la cesárea no es lo natural. En cada encuentro vamos hablando distintos temas y les doy mucha bibliografía, la vamos analizando y conversamos mucho también de lo que pasa después. Esto de encontrarte con este bebé, en carne viva, el puerperio, estar contenida, abrazada y a la pareja también para que sepa contenerla. Todo tiene que ver con poner el cuerpo y si estás sola, no tenés quién te pase un vaso de agua, te haga un plato de comida, estás angustiada, es mucho más difícil.

Tenemos una ley del parto respetado, de acá se desprenden los “planes de parto”, que son las preferencias de cómo cada mujer puede parir. Pero no se puede confeccionar uno sin información, sin saber el proceso fisiológico, si no sabés las hormonas que intervienen en el parto, el clima, el entorno, cómo favorecer la producción de oxitocina que es la hormona del amor, la misma que segregamos en las relaciones sexuales, en el orgasmo, todo lo que necesita una mujer para poder parir.

Hay doulas que acompañan en el parto, con esta pandemia no se puede porque sólo puede entrar la mujer con su acompañante y nadie más por cuestiones sanitarias.

De todas maneras, depende de cada institución y cada médico. Hay que informarlo con anterioridad y aclarando que la doula no interviene en el parto, ni compite con la partera. La doula no debe obstaculizar una decisión médica. Una vez que están dentro de la institución, la doula está para acompañar a esa mamá. La doula puede acompañar en la casa también, el trabajo de parto no se hace en la institución, se hace en la casa, hasta que la mamá está lista para internarse. Eso es lo ideal, porque estás en tu ámbito, es donde te sentís confiada y segura. Las mamás deberían llegar al hospital a parir directamente.

Al parto hay que dejarlo que sea, este bebito tiene su tiempo, su ritmo, cada mamá tiene su ritmo, cada mente tiene su ritmo. Hay que preparar la mente, eso es muy importante. Preparo a la mujer para que esté tranquila, para que suelte a ese bebé.

¿Cómo ves el mercado actual en tu actividad?

En algunas instituciones aumentó el número de cesáreas durante la pandemia.

Pero esta tendencia es algo que ya venía incrementándose. Es que nos dijeron tanto el parto duele, y vimos en televisión que una mujer rompe bolsa y todos corren y se desesperan. Y no es así, el parto natural, espontáneo es tan hermoso. Eso pasa en los partos en casa, que son hermosos, cuando se cuenta con un equipo, un neonatólogo, una partera, un médico, una doula.

Yo ya estoy trabajando de manera interdisciplinaria Trabajo con una ginecóloga de acá de Neuquén que me recomienda a sus pacientes, y ella va armando estadísticas sobre el resultado de una mamá acompañada por una doula. También armo grupos de WhatsApp de crianza, con una pediatra que va acompañando a las mamás en el después, que a veces están muy solas. Esto ya sucede en algunos países del mundo, donde el mismo estado provee la doula para acompañar a las familias en el postparto también.

¿Qué te gustaría decirles a las mujeres que están comenzando a emprender?

Les diría que todo es una cuestión mental, la mente es la que nos pone obstáculos. Es la que nos hace dudar, cuando una dice voy a poder y confía en sí misma, todas las puertas se te abren. Siempre desde la buena intención, cuando uno genera algo nuevo, si es desde el corazón, algo genuino, todo fluye y todo se da. Es simplemente confiar. Lo viví con todos los proyectos que inicié, sabía lo que quería y decía, allá voy. Cuando uno realmente quiere, y le pone el corazón e intención, si no se da, es porque no era para vos. Pero hay que ver cuánto pusiste antes en lo positivo para que se diera. Siempre sentí que en la vida uno puede ser lo que quiera, más allá de haber estudiado algo.

¿Qué futuro imaginas?

Yo creo que sería buenísimo que se sigan formando doulas en Neuquén y que lo hagan en esta línea, de informar a las familias y respetar que la mayoría elige el sistema de salud para ir a parir. Hay que acompañarlas, formarlas y que todas las instituciones se abran a la posibilidad de sumar la doula.

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