Boris Zambrano volvió a bailar en San Martín de los Andes (trabaja con Iñaki Urlezaga y se va a EE.UU)

Luego de cinco años el bailarín clásico neuquino visitó su ciudad natal, previo a su viaje de perfeccionamiento profesional que realizará en Nueva York.

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La sala Amankay del Centro Cultural Cotesma recibió la magia de la danza y la emoción del artista que actualmente integra el Ballet Nacional que dirige Iñaki Urlezaga en Buenos Aires.

Zambrano de 22 años, brilló junto a su compañera, Justina Dailoff, integrante también de ese elenco. En los Estadios Unidos, donde fue becado para perfeccionarse, participará durante cuatro meses en la compañía dirigida por Andrey  Vassiliev, uno de los grandes exponentes de la danza clásica en el mundo.

“Es hermoso volver a bailar en la tierra de uno, la verdad es un conjunto de emociones muy fuertes. Y es hermoso compartirlo y reencontrarme con amigos y colegas”, dijo el joven neuquino.

Boris Zambrano nació en San Martín de los Andes, hizo su primaria en la escuela 86 de la Vega Maipú y casi todo su secundario en el CPEM 57, de El Arenal. A los 10 años, a través de becas que ofreció el municipio local para escuelas públicas, logró acceder a tomar clases en la Escuela de Danza Clásica de Andrea Iocca.

Con 17 años fue becado por 2 años para estudiar la carrera de danzas clásicas y contemporáneas en el Instituto Universitario Patagónico de las Artes en General Roca, convirtiéndose en integrante del ballet de Río Negro.

Luego, en otro paso importante en su carrera, como profesional fue seleccionado mediante el programa nacional Danza por la Inclusión para integrar el Ballet Nacional, que dirige Urlezaga, reconocido internacionalmente.

“Mi carrera se fue construyendo de a poco y estoy contento con esto. Hoy en día la danza es mi carrera, es mi vida y gracias a Dios estoy viviendo de esto”, explica Boris.

La beca obtenida fue a través de un curso de tres días que brindaba el maestro ruso Vassiliev en Buenos Aires, luego de su finalización recibió el ofrecimiento por el 100% para los estudios y de un 30% en el futuro alojamiento.

“Para un bailarín de nuestro país irse afuera abre muchas puertas, porque sinceramente en Argentina, lo cultural, más en la parte de la danza, está muy mal. Cuesta un montón conseguir trabajo en nuestro país y te dan ganas de irte, porque te ven, te buscan y te pueden ayudar a desarrollar tu carrera”, reflexionó Zambrano.

Para costear parte de su tiempo en tierras estadounidenses, amigos de la ciudad decidieron moverse para ayudarlo a cubrir el resto de los costos. El espectáculo “Varieté Patagonia” ayudó al bailarín neuquino, quien intentará cumplir un sueño en el país del norte. La realidad se acerca.

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