La industria petroquímica ante “una de las últimas oportunidades” para subirse al tren del desarrollo en Vaca Muerta (dicen que allí está su expansión)

El escenario plantea un conjunto de proyectos que insumirán inversiones por US$ 10.000 millones. Este sector quiere ser el de mayor valor agregado en los próximos años a la creciente producción de gas proveniente de la formación neuquina.

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El interés local llegó luego de las definiciones de Jorge De Zavaleta, ya que el director ejecutivo de la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP), quien disertó durante un encuentro en el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG), explicó que “aún si se cumple un 30 o 40% de las proyecciones oficiales de producción de gas de 400 millones de metros cúbicos diarios hacia 2030, que lucen como muy optimistas, existen condiciones para que el sector experimente una quinta ola histórica de expansión”.

Fue categórico cuando se refirió a los presentes para afirmar que la producción de urea “puede ser un boom”, ya que la única fábrica instalada en el país produce un millón de toneladas y hay margen para nuevas plantas que dupliquen o tripliquen ese volumen. De Zavaleta precisó que en la Argentina hay ocho polos petroquímicos con más de 150 empresas, que en 2006 produjeron un récord de producción de 7 millones de toneladas, mientras hoy rondan las 5,3 millones, por lo que “hay capacidad remanente”.

El sector ocupa en toda la cadena de valor a unos 110.000 empleados; vende US$ 25.000 millones anuales; representa un 12% del PIB industrial; y explica el 24% de las exportaciones fabriles, puntualizó. “Los envíos al exterior suman entre US$ 3.000 y 5.000 millones, pero los proyectos del polo de Bahía Blanca pueden duplicar las exportaciones”, dijo el titular de la CIQyP.

Mencionó luego la experiencia de los Estados Unidos y anticipó que eso es “algo que va a pasar en el país, no con la misma escala, pero esa misma tendencia puede suceder acá”. Reseñó que el salto de los hidrocarburos no convencionales redundó en la creación de casi 800.000 puestos de trabajo, 10% en la petroquímica, que absorbió mano de obra calificada, 45% en empresas de servicios y 45% en comunidades, por derrame.

“Se vive así una fiebre fenomenal con una gran demanda de trabajo, que es lo que estamos viendo en Neuquén”, dijo el industrial, existe para la Argentina “una buena oportunidad”, ya que Brasil “no tiene materia prima abundante y competitiva, porque los reservorios del Presal están a 300 kilómetros de la costa”.

En la Argentina, en tanto, los proyectos empresarios de expansión cierran si se pasa de los actuales 75 millones de m3 de gas por día a 160 /180 millones hacia 2023, que es el pico de demanda de invierno.

Por otra parte, "hay una gran demanda de urea en el Mercosur, ya que Brasil cerró en los últimos años dos grandes plantas e importa unos 5 millones de toneladas, cinco veces lo que producimos hoy”.

El metano se puede transformar en urea y el metanol se utiliza también como combustible, por lo que “puede ser que invierta alguien aquí, que nos sorprenda algún chino sabiendo que tenemos gas barato”, concluyó De Zavaleta.

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