Del Prado Fitness Center: el ejemplo de una amistad que se potenció en una sociedad comercial

(Por Pablo Comoli) Martín Karam y Walter Lascialanda coinciden en dos aspectos: profesionalismo y reinversión. Ambos conversaron con IN Neuquén en una nota que revela su personalidad como empresarios.

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Ellos son los que generan las novedades, en el gimnasio que los tiene como socios, siguen las inversiones, están por cumplir su cuarto año de apertura y las noticias son auspiciosas.

Su apuesta inicial fue mantener la tradición del lugar donde se instalaron, profundizando el arraigo que los cipoleños tienen con la ex bodega, acompañando a través de nuevas actividades un estilo de gimnasio premium.

La historia que relata Martín Karam, un joven riojano que terminó en Córdoba la carrera de Contador Público, incluye una oportunidad laboral en Neuquén, la conformación de una familia y esta amistad que hoy tiene con Walter Lascialanda, determinante para sumar su interés en la industria de los gimnasios.

La oportunidad de su primer trabajo lo motivó a venir a nuestra capital, si bien tuvo que viajar durante todo un año para terminar su carrera, al cabo de tres largos años finalmente se quedó. “Cuando me vine a Neuquén, llegué pensando en el trabajo, en una oportunidad nueva, un cambio de vida, hoy sigo trabajando allí y cuando miro hacia atrás veo que la decisión que tomé no fue errada”.

A su faceta profesional (Registro del Automotor) le imprimió todo tipo de actividad física, esa combinación necesaria dicen, cuando se trabaja “tanto”, fue así que practicó tenis (se dice un buen amateur), en los noventa se subió a la ola del padel (jugó un Mundial en Montevideo y torneos en el NOA), y en Neuquén, se sumó al squash (llegó hasta 2da categoría), también en temporada invernal practica snowboard, golf, kitesurf y wakeboard.

Antes de continuar con la nota, reflexiona que “uno al comprometerse con el deporte, si o si debe complementarlo con el gimnasio”. Y agrega que lo primero que hizo cuando llegó a nuestra ciudad fue ir precisamente al gimnasio, “me gusta mucho, cuando tengo viajes hago lo mismo, quiero saber cómo son, y además para conocerlos a fondo, que ofrecen en otros lugares”.

El tramo siguiente tiene que ver como aparece en la historia su actual socio, primero lo conoció como “el propietario del gimnasio Fitness; justo coincidió que era el gimnasio de Walter, allí empecé a socializar con él, vi cómo trabajaba, la constancia que tenía, la calidad de las máquinas, como renovaba equipos, el nivel de reinversión y como sus colegas trataban a sus clientes”, hoy es su amigo y en segundo término, su socio en el gimnasio Del Prado Fitness Center.

Karam se toma unos minutos más para explicarnos que “él (Walter) fue un pionero en ese entonces, eso creo que lo llevó a destacarse y ahora es un referente, su posición hoy consolidada fue gracias a todo lo que trabajó conscientemente en su gimnasio”.

Esa suerte de admiración, fomentada por charlas en el gimnasio de “Wally” que iban incrementando el nivel de su amistad, sumado a sus idas y vueltas a la ciudad Córdoba (todavía no se recibía), visitando y entrenando en distintos gimnasios, empezó por interiorizarse en cuestiones de tipo técnico y comerciales.

“Desde hace un tiempo veo a la industria y al mercado del entrenamiento, de la salud, del bienestar y la estética corporal que viene creciendo, la gente está eligiendo esta cultura de lo sano, y me parecía que la actividad todavía no estaba explotada del todo”, enfatiza Karam rememorando sus ganas primarias de “meterse” de lleno en la actividad comercial.

Realizó su propia investigación, comenzó a leer y descubrió que “en otros países la cantidad de gente que consume en proporción a la población era mayormente elevado de lo que se tenía como registro acá, y eso me llamó la atención”.

Entiende que su personalidad inquieta, innovadora, siempre ajustada a su profesionalismo para encarar cualquier desafío, “y gracias a la propuesta puntual de Walter”, sirvieron para concretar este futuro paso.

“Vi un mercado en crecimiento, que las tendencias estaban cambiando” manifiesta Karam, momento en el cual se suma a la mesa de café Lascialanda, que venía de rendir un examen online para conducir motocicletas. Aquí es donde empiezan por combinar perfiles bien distintos pero que se complementan en lo cotidiano de sus vidas empresariales.

Ya pasaron tres años de la apertura de su gimnasio en el Centro Comercial donde existió -70 años atrás- la bodega Flor Del Prado, sitio por demás histórico que se recuerda hoy en algunas de las caminatas que el público realiza diariamente. Manteniendo viva esa empresa insignia, marcada hoy por una estética modernizada en su nueva arquitectura, zona de altísima consideración para todos los “valletanos”.

Hoy en el local de 240 m2, considerando los espacios de musculación, el sector cardiovascular y la sala de indoor bike, ofrecen a sus clientes un amplio salón que incluye además cómodos vestuarios y una playa de estacionamiento que es clave a la hora de resumir los aspectos positivos que resaltan quienes concurren a realizar sus actividades físicas. Sus socios-clientes-amigos acceden a través de un “molinete o torniquete” electrónico, que apostado en el ingreso, permite con su lector digital distinguir una huella dactilar para generar una estadística del tráfico concurrente.

Luego de 10 meses de obra, la inauguración de ese 3 de junio de 2013 no solo significó una inmensa alegría por la apertura, sino que “la personalidad gigante del lugar, volvería a revivirlo, es todo un símbolo para la sociedad cipoleña”, señalan. “Yo vivía a dos cuadras, en este lugar todavía no se había generado el Centro Comercial, se veía el abandono pero con la sensación de un espacio mítico para la ciudad” comenta Lascialanda, quien acumula unos 18 años en esta actividad.

“No fue fácil preservar el lugar, si bien elevó algunos costos, nos concentramos en no desperdiciar ese valor que contiene esta bodega, incluso las cuestiones funcionales y de servicio de nuestro gimnasio las pudimos adaptar a la vieja construcción” ahora participa Karam.

En el primer piso ya se están desarrollando ampliaciones (triplicarán m2), habrá nuevas actividades para finales de este año, con ello acrecentará el staff de profesionales que hoy trabaja en Del Prado Fitness Center, realmente lo que vimos –apreciación de periodista-, irrumpirá sin dudas en el plano del segmento gimnasios, puntualmente por el alto nivel de inversión que están realizando por estos días.

La sociedad está en una etapa de crecimiento, mientras que su amistad prosigue la buena senda, la organización y el equipo de trabajo (unas 12 personas) caminan firmes hacia la consolidación.

Aquellos tiempos de esfuerzos para convertir en tradicional al noble producto que acompaña las mesas de celebraciones y reuniones familiares, hoy es un lugar de renovada sociabilidad, innovación profesional, con fuertes apuestas económicas que marcan el rumbo y el futuro de esta sociedad-amistad.

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